andrea relato de Antonio Peñalver

Andrea (relato)

No es fácil. Lo sé. No es fácil para nadie. Y menos si estás solo. Porque todos lo estamos, pero algunos lo están más que otros. Pero hoy quiero hablaros de esa chica que todos conocéis que se llama Andrea. A lo mejor no caéis sobre quién es, porque, desde que comenzó toda esta mierda no publica nada en redes y sólo wasapea con su madre y ve los memes del grupo de amigas del instituto que le llegan cada media hora. Son chistes sobre las mascarillas, sobre lo aburrido del sexo matrimonial, y fotos de chulazos sixpaqueros y sus pollazas; estos últimos siempre de Nerea. Andrea ha habido momentos que hasta ha estado tentada de salirse del grupo, pero su parte lógica le ha aconsejado que mejor que no lo hiciera, pues sería cortar una de las pocas cuerdas que le mantienen unida a la realidad. Y, por desagradable que pudiera resultarle, ahí estaba. Y la necesitaba.
Estuvo unas semanas pendiente de la tele, pero al final, al principio del verano, abandonó la esperanza de que la solución a todo esto llegara pronto. Además, no había que ser muy lista para ver que los propios medios estaban retroalimentándose con su propia mierda, esparciendo el miedo, que saben tan contagioso y rentable en términos de audiencia.
Ahora se dedica a trabajar, limpiar la casa, escuchar cds viejos, y terminar de amueblar la mansión Kidkraft que le regaló para su cumpleaños antes de que lo dejaran definitivamente. La tenía en la habitación de soltera, cogiendo polvo. Bueno, realmente no, porque estaba cubierta por una bolsa de basura cerrada con precinto. Pero la idea es que estaba arrinconada allí, en una habitación medio amueblada que nunca nadie habitará.
Rara es la semana que no pida algo en Amazon, aunque hay cosas que no están disponibles y tiene que buscarlas en otras tiendas online. Un armario blanco para la habitación, una cuna para los gemelos, la casita del perro, la cocina baja de carbón, figuritas del servicio, con su cofia y su gesto en el que se intuye una sonrisa. Es impresionante la calidad de reproducción que llegan a conseguir. Hay detalles que no puede negarse que están hechos a mano.
Hay semanas incluso que llega a hacer dos pedidos. Y pedidos que se retrasan y llegan unos días más tarde de lo anunciado, llegándose a juntar con el resto y, hasta, hay veces que ocurre, llegando a sorprenderle a sí misma, porque no recordaba haberlos hecho.
Pero entra en su gmail y comprueba que sí, que, efectivamente, el mes pasado compró aquel columpio rococó rosa. Pero, claro, entonces no había tomado la decisión de que los gemelos eran chico y chica; porque entonces daba por hecho que no iba a encargar gemelos, sino sólo la figurita de una niña. Pero, claro, el columpio lo compró hará más de un mes, a finales de agosto, y los gemelos, junto con el yorkshire, los pilló aprovechando una oferta del Prime Day, de hace apenas una semana; o dos, como mucho.
La vida da tantas vueltas, que una nunca sabe.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver más

  • Responsable: Antonio Peñalver Guillén.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a ionos que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad