coche nuevo, un relato de Antonio Peñalver

Coche nuevo (relato)

Necesitaría comprarme un coche nuevo, pero de momento no va a poder ser. El bicho se ha cargado a dos terceras partes de mis clientes. Y la otra tercera parte han cerrado sus cuentas personales de Facebook, por lo que me temo que es cuestión de meses que acaben dando también de baja sus perfiles falsos en Tinder. La depresión está de moda. Si en una conversación no dejas caer que la vida es una mierda o que el citalopram da una diarrea ligera aunque llevadera, la gente no te respeta el turno de palabra. Somos así. El animal humano.

En fin.

Bueno, incluso después de que llegara el bicho estuve dándome un garbeo por distintos concesionarios para ver cómo estaba el tema de comprarse un coche. Entre otros motivos porque el que tengo tiene más años que la tos y que, sobre todo, porque se me cala cada vez que reduzco; a casi cada esquina, vamos.

Hay varias consecuencias que he sacado de la experiencia y que creo dignas de verse reflejadas en sus pantallas. A saber: No hagan caso del precio que les pone en la publicidad. Es medio falso. Sí. Te ponen que tienes que pagar tanto al mes tantos años y luego resulta que vas y te aclaran que eso es sólo para pagar la mitad del coche.

– ¿Y la otra mitad?

-Cuando acabe de pagar esta parte le ofrecemos refinanciar la última cuota en igualdad de condiciones o bien, si usted lo prefiriera, podemos ofrecerle un nuevo modelo en condiciones especiales.

-¿Y la otra mitad?

El caso es que te toman el puto pelo en la cara y tú te vuelves a tu casa con un folleto de grueso gramaje en el que varias fotos te recuerdan lo feliz que podrías llegar a ser si compraras aquel modelo, de mitad en mitad.

OK. Vamos a estudiar el tema de la financiación. Y en eso que me acerco a otro concesionario en el que me encuentro a un tipo con aspecto de catequista perfumado de buen martes que al darme la mano comienzo a dudar del tiempo que debe llevar muerto.

Pero al verlo manejar la calculadora con soltura me tranquilicé. No, muerto no estaba. Muerto me iba a quedar yo. Si financiaba el coche con la marca, al final acababa pagando dos coches. Un poco más incluso.

Me pareció tan disparatada la propuesta que me acerqué al banco a consultar las condiciones de un préstamo rápido y, efectivamente, me lo daban ya el mismo día si lo solicitaba. Al ver que acabaría pagando muchísimo menos de interés, regresé al último concesionario con una sonrisa contenida y el ánimo desaforado.

– Creo que me voy a comprar el coche del que estuvimos hablando ayer. Puedo pagarlo al contado. Me presta el dinero un familiar – mentí.

– De acuerdo -dijo serio para ponerse a teclear de nuevo la calculadora y a mirar cosas en la pantalla de su ordenador – ¿Tenía coche ya, no?

– Sí. Ya le dije el modelo el otro día.

– Sí, es cierto, es cierto, lo tengo aquí. Con plan Renove se le compensa con 400 euros.
– Hace dos meses le tuve que poner las cuatro ruedas nuevas y ya casi me costó eso.

– Ya, caballero. Es lo que determina el Gobierno.

– Que le cambien el nombre, ¿no? Podrían llamarlo Chatarra.

– ¿Al gobierno?

– No, al plan. En vez de llamarlo plan Renove, lo podrían llamar plan Chatarra, porque, vamos, menuda miseria. Si lo vendo en Wallapop por piezas saco diez veces más.

– Caballero… Yo ahí…

– Ya. ¿Puedo elegir alguno de los que tienen aquí? El blanco me ha gustado.

– No.

– ¿No?

– No.

– Ah.

– …

– ¿Porqué no? Podría traer el dinero mañana, esta tarde incluso.

– Ya, pero es que dependemos de Madrid. Ahora están llegando a los tres meses y medio.

– Y, ¿qué hago mientras…?

– Caballero… Si de mí dependiera…

 

Esto fue hace apenas unos meses. Y tuve la impresión de que no tenía mucha lógica. Era como si el coche fuera lo último que te quisieran vender.

Y yo lo único que necesitaba era un coche.

Bueno, ahora ya no, porque me acaba de llamar una clienta alemana a la que le mantengo una web inmobiliaria para informarme que acaba de cerrar su perfil de Tinder, que sólo se va a quedar de momento con el de Adoptauntío y que va a cerrar su web.

– ¿Te debo algo?

 

2 comentarios en “Coche nuevo (relato)”

  1. Me ha gustado, es la realidad pura y dura lo de menos es el coche lo que quieren es que financies con ellos. Y lo de Tinder esta súper de moda, es que es muy cómodo.
    Un saludo Antonio.

  2. La web de adoptauntio es para las personas que se han quedado con ganas de tener un hijo, no es mi caso y el de Tinder tampoco, prefiero en vivo y en directo. Pero como relato está genial.

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