El actor gordo desnudo que pintó el nieto o sobrino de Freud

El actor gordo desnudo que pintó el nieto o sobrino de Freud

No estoy seguro al cien por cien, pero creo que esta hoja era de una colección de museos que una noche me encontré en un contenedor cuando volvía de marcha en Madrid.
Los contenedores de Madrid eran auténticos barcos hundidos. Porque de vez en cuando te encontrabas en ellos un montón de enseres personales procedentes de pisos que habían vaciado sin estar sus dueños; bien porque ya no vivían allí, ya porque hubieran muerto. Y los albañiles no se andan con sentimentalismos, y cogen todo lo que encuentran en una casa que tienen que reformar y lo tiran a la basura junto con los marcos carcomidos de las puertas y las fotos que cuelgan de las paredes. No hay perdón.

A mí, en cambio, aquello me flipaba. Había madrugadas qeu volvía borracho de Bilbao o de Moncloa y me encontraba una pila de libros y, como en una biblioteca ambulante, me ponía a estudiar si hubiese alguno que pudiera interesarme.
Y, sí, aquella colección de los mejores museos del mundo era una buena colección. Porque eran libros grandes, y con reproducciones generosas de cuadros que no solían ser los habituales. Cogí todos los libros, a pesar de que alguno tenía las hojas descoladas y sueltas.
Volví a mi piso y me acosté.

Como ocurría casi siempre, al despertarme solía sorprenderme de encontrarme en mi mesita de estudio con mi tesoro de la noche anterior.

Y con la resaca veinteañera me senté y comencé a echar una (h)ojeada a todos aquellos cuadros. Y recuerdo que aquel retrato de espaldas del nieto o sobrino de Freud le ganó al resto por goleada. Hasta el punto que lo clavé con chinchetas en la pared. Y eso que yo no era de clavar en la pared nada, pues solo tenía el cartel de Goodfellas y pare usted de contar.

Luego llegué a ver el cuadro en directo cuando viví en Londres. No sé si en la Tate o si lo soñé. Pero estoy seguro que era gigante. A tamaño natural.

Otra vez leí que se trataba de un actor famoso inglés que era amigo de Lucian Freud y que solía utilizarlo como modelo.

Me gusta su punto de vista, y me gusta lo salvaje y descarnado de sus pinceladas. La anarquía contenida de aquel pintor me alucina.

Supongo que el modelo está leyendo. El caso es que en aquella espalda desnuda está toda la fuerza del mundo concentrada.

En Londres también lo tenía colgado en la pared, al lado de la pequeña mesa donde dibujaba y que daba a un jardín abandonado en el que a veces se acercaban ardillas marujas y hasta zorros a ver si encontraban algo de basura.

Hoy lo he vuelto a ver y me ha cargado de energía positiva tenerlo delante. No me preguntéis porqué.

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