El agujero del Carmen-obra de teatro de Antonio Peñalver

El Agujero del Carmen (teatro)

Estamos en un andén del metro. El borde del escenario hace las veces de borde del andén. Hay una sillas de plástico quemadas con colillas y pintadas de pequeños grafitis, una papelera repleta de colillas en la que se recuerda que no se puede fumar, y un enorme cartel de publicidad en el que se ensalzan las virtudes de la juventud con motivo de la campaña de primavera de unos grandes almacenes. También está la señalización propia de cualquier andén del metro madrileño; en concreto estamos en El Carmen, línea cinco.

En el escenario sólo vemos a un individuo de mediana edad con el bocadillo debajo del brazo, rodeado del Marca. Por su aspecto y, sobre todo, por la hora que es, las cinco y media de la mañana de un sábado, no es difícil suponer que se trata de un trabajador. Tiene cara de no haberse tomado todavía el primer carajillo de la mañana. Pero, al escuchar los gritos que provienen del túnel de la derecha, abre los ojos y se pega instintivamente a la pared.

Que tire la toballa
Que tire la tobaaaalla
Que tiiiire la tobaaaaaalla
Que tire la..

Son dos jevis de unos treinta años. Uno, el BALA, delgado y nervioso; el otro, que parece más tranquilo, es el BICHO, mide casi dos metros y, a pesar de que es de noche todavía, lleva gafas de sol de pera.

BALA: Buenos días.
CURRITO: …
BICHO: -Como el BALA se acerca en plan provocativo al CURRITO, el BICHO lo detiene cogiéndolo del brazo: – Déjalo, Bala, ¿no ves que podría ser tu padre…?
BALA: Déjame, ¡déjame que vaya a preguntárselo, joer!
BICHO: ¡Sssssssch! ¡Baliita! ¡¿Te vas a currar con un pureta sólo porque no te de los buenos días?!
BALA: No, ¡es que luego van diciendo por ahí que somos unos ma­leducaos!
BICHO: Tú, lo que tienes que hacer es beber menos, colega. ¡¡Que te pillas unos pedazos que luego no conoces ni a tu padre!!
BALA: ¡¡Y tú…!! ¿¿Y tú?? ¡Qué pasa, es que no le das a la priba tú o qué!
BICHO: Sí, para qué quieres que te mienta… ¡Pero yo no mezclo! A ver si me entiendes… Que un día me da por ir de tranqui: servesita. Que otro día tengo ganas de marchita: diz con limón. Ahora, que si me da por meterme un ajo del rollo, entonces no hay ná como el vozka con cuarentaitrés.
BALA: Así es que cada vez que te levantas, así tomas una cosa o otra, ¿no?. ¿¡Pero cómo se puede ser tan guarro y tan mentiroso!? ¿Me vas a decir tú a mí que cada día pribas una cosa distinta…? ¡No me jodas! Tú te endiñas tó lo que pillas en el suelo de alrededor de la pista mientras que sus dueños están bailando, ¡asqueroso!.
BICHO: Sí, pero…
BALA: “Sí pero”, ¡capullos en vinagre! Hoy mismo, para te que des cuenta lo que son las cosas, esta noche mismo te he visto bebiendo algo que llevaba chocolate, y luego llevabas en la mano un cubata con cocacola o no sé. Colega, que tienes que tener el estómago hecho un estropajo.
BICHO: No me vengas de curioso tú, porque yo te he visto a ti ha­serte canutos con colillas que habías cogido del suelo del báter pisoteás.
BALA: Sí, ¡pero tú has fumao de esos canutos!
BICHO: Sí, no te voy a desir que no, ¡pero el que las cogistes del suelo fuistes tú!
BALA: Pero, ¿qué mosca te ha picao a ti hoy, Bicho? Primero que si no me dé de hostias con el pureta…, después que si no le dé a la priba. ¡¿Qué pasa contigo?! ¡¿Es que vas a haser oposisiones pa munipa o qué…?!
BICHO: No es eso, Balilla. Es que esta noche, cuando estaban po­niendo las baladas, te estao mirando cómo les echabas los tejos a las pibas ésas del barrio…
BALA: Ah, sí. La Menchu y la otra, la que está un poco bizca… La Menchu está preñá, ¿te lo había dicho ya…?
BICHO: Y a mí qué me importa. Lo que me he fijao que es que no te hasían ni puñetero caso, tío. Además, cuando te has alejao de ellas se han estao partiendo la polla a tus espaldas.
BALA: Bueno, y qué quieres que haga, ¿quieres que vaya al Seven Eleven y les rompa la cara a esas dos pringás…? Además, que se ría, que se ría, que cuando llegue la hora de dar a luz y todavía no le hayan encontrao un padre a lo que venga… ¡Ahí sí que nos vamos a reir tos los del bloque!
BICHO: No es eso, colegá. Es que he éstao pensando que ya va siendo hora de ir sentando la cabeza. Que tenemos treinta años cada uno y, como aquel que dise, no hemos hecho ná de provecho.
BALA: Menuda noche me estás dando tú a mí… ¿Así es que dos putones desorejaos me dan calabazas y te pones a filosofar…? ¡Pues sí que estamos buenos! Bicho, me dejas de piedra.
BICHO: No son sólo esos putones, son todas las pibas, Balilla.
BALA: ¿Qué charla me estás echando, Bicho? ¿¡De qué pibas me estás hablando!? Todas son lo mismo. ¡Parece mentira! ¿¡Qué no sabes lo que hay…!? O se es un guaperas –extiende una mano-, o se tiene biruta –extiende la otra mano-, sino… –finge que se escupe en la palma de la mano derecha, y después hace el gesto de masturbarse.
BICHO: Pero no todas las mujeres son así…
BALA: No, está la madre Teresa de Calcuta, ¡no te jode! Pero ésa me pilla muy lejos… Además, que ya no está la mujer pa muchos trotes…
BICHO: ¡Si creo que se ha muerto!
BALA: ¿¡Sí!? Joer. Pues entonces ya ni esa.

Entran Eva y Sefi.

BALA: -Acercándose, a las dos muchachas, con andares basculantes- ¿Qué pasa? ¿No tendreis un sigarrito por ahí…? Pregunto.
EVA: Es el último.
BALA: Vaya, qué casualidá, ¿eh?
EVA: Pues sí.
BALA: Oye, ¿te has mirao bien…?
EVA: Que si me he mirao bien, ¡¿el qué?!
BALA: No… Ya sabes que pasa a veces que te crees que ties el paquete de tabaco vacío y luego resulta que…, a lo mejor, no sé, no te has dao cuenta y te queda algún pito por ahí.. Ya sabes lo que te quiero desir.
EVA: ¡Pues a ti hará tiempo que no te pasa eso…! Porque es que, hijo mío, ¡¡siempre estás dando!!
BALA: ¡Ahí va! ¡Esta sí que es buena! ¿Cuándo te he pedío yo algo a ti?
EVA: ¡Pues cada vez que te cruzas conmigo na menos! Que si déjame una gamba…, que si mira a ver un pito…, que si esto…, que si lo otro…
BALA: ¿Me está llamando gorrón?
SEFI: Déjalo, prima.
BALA: Pues pa que te enteres… Mira: -dice sacando un paquete de tabaco sin abrir del bolsillo de la cazadora vaquera: – Camel, de importasión.
EVA: ¡Manda cojones!
BALA: ¿Y cómo se llama ésta? Si pué saberse. Pregunto.
EVA: Sé lo puedes preguntar a ella, que no es muda…
BALA: ¿Cómo te llamas tú, niña? Que tu cara no me suena…
SEFI: No fumo. Tengo novio.
BALA: Me gusta tu nombre, aunque tu apellido no tanto. ¡Bicho, ven pa acá! Te voy a presentar a una piba que tiene un nombre más raro que la firma dun loco. Notumo Tengono­vio… Bicho.
BICHO: -Se acerca y hace el ademán de besarle la mejilla: – Qué pasa…
SEFI: -Pero la SEFI le esquiva con destreza y le tiende la mano- Se-sefi, Sefi. No pasa ná.
BALA: Yo soy el Bala, por si te interesa.
SEFI: La verdad es que no mucho…
BALA: Y eso…, ¿de dónde viene?
EVA: De Badajoz. Es prima mía. Ha venío a pasar unos días…
BALA: No ¡Si digo lo de Sefi! ¿Que, de dónde viene!? ¡¿De Se­fismunda?! –mira de reojo al BICHO.
SEFI: No, de Josefina.
BICHO: Anda, pues había una en mi barrio que se llamaba lo mismo. Lo que pasa es que a ésta la llamábamos Josefina, así, como suena. “Josefina ven pa acá”, “Josefina vete pa allá”…
EVA: Y ¿te hacía siempre caso?
BICHO: …
SEFI: Y tú…, ¿cómo es que te llaman Bala?
BALA: Pues resulta que, cuando yo era un chaval me…
SEFI: ¡Y a ti! –mirándolo de arriba a abajo, con un mohín de desprecio: – ¿¡Se pué saber porqué te llaman Bicho!?. Pregunto.

Se van los dos hombres a la derecha. Cabizbajos.

EVA: ¡Eh, Bala! ¿No tendrás por ahí un pito del rollo?
BALA: S-s-sí, s-sí. –Se vuelve y le ofrece el paquete de Camel recién abierto.
EVA: Sí, ya sabes. Es como cuando te haces a la idea de que no te queda tabaco y luego miras bien el paquete y te encuen­tras un pito. Tú ya me entiendes…
BALA: -Ya de vuelta, en el rincón contrario al que están las chicas- No tenía que haber saludao a esa tortillera jodía.
BICHO: ¡Pero si sale con el Toñín!
BALA: ¡¿El Toñín?! ¡Ése es una maricona! ¿Por qué te crees que lo llaman así…? ¿Tú te crees que un tío como dios manda va a dejar que lo vayan llamando por ahí el Toñín?. Vamos, me entero que me están llamando por ahí el Balilla y busco a quien sea y, vamos, lo…, vamos, me lo como vivo.
BICHO: Pues yo te llamo Balilla muchas veces, colegui.
BALA: Ya. Pero tú eres tú. ¿Estamos? Y otra cosa es la peña. –De repente vuelve a mirar a las dos mujeres y retoma el tema: – ¿No sabías que las bolleras y los maripilis se juntaban pa disimular y que la gente no sospeche y eso?
BICHO: Sí, algo había oído. Sí.
BALA: Pues eso. Qué mal rollo.

Entra el Lillo.

LILLO: ¿Qué hay, coleguis?
BALA: Hombre, qué casualidá. Hablando del rey de Roma…
BICHO: …Por el metro asoma.
LILLO: ¿Estabais paliqueando de mí?
BALA: Nada, hombre. Oye, ¿no tendrás un cigarrito por ahí escon­dío…? –le busca por los bolsillos hasta que le saca un paquete de Ducados medio vacío: – Niño, ¿tú qué haces fumando negro? ¿Tú no sabes que esto es veneno? Cada vez que te fumas uno de estos, -dice mientras que pasa la lengua a lo largo del cigarrillo-, estás perdiendo un minuto de vida. Fijo.
LILLO: ¿Qué estábais diciendo de mí? ¿Te vas a hacer un mai, Bala?
BALA: ¿Eh? ¡Ah!, no. Es la costumbre… –dice, para seguir luego liándose el cigarrillo en un papel de fumar.
LILLO: Ea, Balilla, dime qué es lo que estábais paliqueando de mí, tío.
BALA: ¡A mí no me llames Balilla! ¿Estamos? Que luego van diciendo cosas por ahí que no son verdá. Que la peña es mu deslenguá. Uy, la peña.
LILLO: ¿Me o vas a decir o qué?
BALA: Ná, que dise el Bichejo que no te… que, en definitiva, que tú no te has tirao a la Carmen.
LILLO: Bicho, ¿¡que yo no me he tirao a la Carmen!?
BICHO: Ah, yo qué sé. Eso lo sabrás tú…
LILLO: Pues pa que te enteres me la tiro toas las noches en el parque. Y cuando hace biruji me hace una mamadita en el re­llano de su escalera. Joer, ¡con decirte que la otra noche faltó poco pa que nos pillara de marrón su viejo, que baja­ba a dejar la basura…!
BALA: No, si el Bicho lo decía porque como hoy dice que la ha visto subir al reservao con el Jesus…
LILLO: Habrán subío a hablar. ¿No ves que iban al mismo colegio juntos?
BALA: Sí, es posible, sí. En el reservao, como se oye menos la música, le pueden dar mejor a la lengua…
LILLO: Vosotros reiros, que nosotros lo llevamos de putísima madre. No queremos agobiarnos, y por eso tenemos pac­tao que cuando llega el viernes “sitevistonomeacuerdo”, hasta el lunes.
BALA: Sí, ya. Que sois lo que se dise una pareja moderna, abierta. Aunque, por lo que se ve ella es bastante más abierta que tú…
LILLO: ¿Qué pasa? ¿Es que me estás vacilando o qué?
BALA: ¡No me jodas, chaval! ¡Pero si tú no ves una teta desde que te dieron de mamar!
LILLO: ¿Qué te apuestas? Di ¿Un talego?
BALA: ¿Un talego? ¿Y a quién se lo vamos a preguntar, al Jesus ahora cuando baje al metro… ? -Se mira el reloj: – Coño, to­davía queda más de media hora… Qué asco.
LILLO: ¿Al Jesus? Ya puede ir rezando ése cuando baje no esté yo aquí ya. Eh, que aunque haya estao en el talego, a mí ése no me va a dar miedo a mí ése chulo!
BICHO: Menudo eres tú.
BALA: Ya te digo. El otro estará con el cangüelo, que habrá pillao un tequis pa no crusarse contigo en el metro. ¡Nos ha jodío el Termineitorrr…!
LILLO: Reíros, reíros. Vosotros reíros. Que el que ríe el último ríe mejor. Y… ¡Los guripas! –exclama al ver entrar por la izquierda del andén a dos guardias jurados. Y, acto seguido, los tres amigos salen por la izquierda disimuladamente.

Los dos guardias jurado no tienen nada que ver, porque mientras que el JURADO 1 tiene barriga y bigote, el otro, el JURADO 2, es una chica de unos venticinco años. Se encaminan hacia las dos primas, que fuman impertérritas.

JURADO 1: ¿Tienen ustedes ticket?
EVA: No. Es que estaba… Es que no había nadie en la taquilla.
JURADO 1: Ya. Tienen que salir. Aquí no pueden permanecer sin tic­ket.
EVA: Con el buruji que hace en la calle…
JURADO 1: -Mientras acompaña a las dos muchachas a la salida de la izquierda, se vuelve para saludar al CURRITO: – ¡Buenos días!
CURRITO: Bunsas…
EVA: ¿Por qué no le piden el ticket a ése?
JURADO 1: Venga, niña. ¡Que estás tardando! –Señala con la porra hacia la calle.

Salen las dos primas.

EVA: -En off: – ¡¡Topos cabrones!!

Al escuchar esto, la JURADO 2 se dispone a desenfundar su porra para ir detrás de las autoras del insulto, pero su compañero la detiene.

JURADO 1: Déjalos, porque es que si les das eres tú la que sales luego perdiendo.
JURADO 2: Sí, puede que tenga razón…
JURADO 1: ¡Te diré! Si es que esta juventú está toa perdía, ¡perdía toa está!. Les das la mano y te cogen hasta el sobaquillo. ¡Mano les iba a dar yo! ¡Lo que les hace farta a tos estos es ponerse a currelar! Que yo llevo desde los cuatro años dándole que te pego. ¿A ver si me entiendes lo que te quiero desir…?. Y cuando se curra de verdá, ¡pero de verdá!, ¡entonces no quedan más ganas que de ser decen­te…? –Mira de soslayo al CURRITO, pero este está leyendo el Marca y pasa de mítines mañaneros- ¿Es o no es? ¡Si es que se pasan el día tocándose los cojones y…! ¡Claro! Como no tienen ná que hacer sólo piensan en endrogarse como endemoniaos.
JURADO 2: Sí, puede que tenga razón. La otra tarde, ahí en Conde Casal, un yonqui nos sacó la jeringuilla para amenazarnos, y menos mal queee…
JURADO 1: Te pasas la vía matándote a trabajar pa sacar una hija ade­lante, para que luego te llegue un espantajo de estos y te la desgracie… ¡Vamos, hombre, que no hay derecho!
JURADO 2: ¿…Tenía una hija usted…?
JURADO 1: No, mujer… Es una forma de hablar.
JURADO 2: Ah, ya. Sí, puede que tenga razón…

Suena el teléfono. Y los dos Jurados se encaminan hacia la izquierda.

JURADO1: ¿Quién coño puede ser a estas horas?

Al instante de haber salido los dos jurados, se asoma el BALA y luego le silba a los otros. Le siguen el BICHO, el LILLO, y, a cierta distancia, las dos primas. Un poco después se incorpora una nueva individua al grupo; lleva el pelo muy largo y una guitarra enfundada en la mano.

JANE: ¿Cuándo pasarían el metropolitano?
BALA: ¡¿Quién?!
JANE: Nooo, metropolitan, undergound train: tren debajo de tierra.
BALA: ¿Qué es lo que quiere esta…? ¿Qué es lo que quieres tú, costo?
SEFI: Whas du yu guan?
BALA: ¡Ahí va esta! ¡Y yo que me creía que en Badajós se habla­ba español y encima mal!
SEFI: ¿Qué tú no has ido al colegio o qué?
BALA: Sí, pero cuando yo iba al colegio enseñaban franchute, ¿eh, Bicho?. ¿Le parlé fransuá?
BICHO: Samí, samuá, tócame la pollá.
JANE: Do you speak english…?
SEFI: E litel, e litel.
JANE: What is the word…? Metropolitan?
SEFI: No, Metropolitan is de neim of de company. Se dise “metro”, a secas.
JANE: Ya, ya. Metro a secos.
BALA: -Señalándole la guitarra que trae- ¿Jaigüei tu jel?
JANE: What? No lo entiende…
BALA: Coño, ¿tú también sabes inglés de ése?
LILLO: ¡Qué pollas voy a saber yo de inglés! Le estoy diciendo que si conoce la canción de los AC/DC: Jaiiiiigüel tu jeeeell, jaiiiiiigüel tu jel…
JANE: Yeah, ¡Highway to Hell!

Y, dicho esto, saca la guitarra de su funda y se lia a tocar los acordes de la susodicha canción. Todos cantan y bailan. Incluso las dos primas no pueden evitar dar ligeros cabezazos mientras simulan tocar todos una guitarra invisible.

BALA: ¡Uf, qué marcha! ¿No os ha entrao sed? ¿Porqué no pilla­mos una botellita de vozka a pachas en el Seven?. Venga.
BICHO: Colega, ¿¡tú sabes dónde para el Seven…!? –Intenta hacer desistir a su colega, pero los explícitos gestos de éste, a propósito de que esa noche todavía pueden pillar cacho si las emborrachan, le hacen cambiar de actitud: – Ah, vale. Ya. Lillo, vente tú conmigo. Y tú también… ¿cómo te llama­bas tú, has dicho?
JANE: Jane.
LILLO: ¡Arrea, como la mujer de Tarzán!
JANE: -Sonriendo- ¿Tú Tarzan…?
BICHO: Sí, claro, y yo la Chita, no te jode. Venga, ¿cuánta güita hay?
BALA: Por ahora cuatro libras. Pero, espérate, que aún quedan las primas…
EVA: No, nosotras no bebemos alcohol.
BALA: ¿Porqué no dices la verdá? ¿Porqué no dices que lo qué te da es asco de beber en la misma botella que nosotros…?
EVA: Además, no bebemos alcohol.
BALA: Y, ¿no podíais estiraros un poco? Con esto no hay ni pa la naranja, colegas.
EVA: Las llevas tú claras si te piensas que te vamos a pagar los vicios a ti…
SEFI: Pasa de él, prima. ¿No vés que va a picarte? Contra más caso le hagas más tonto se va a poner.
BALA: Ah, ¿sí? ¿Conque me pongo tonto, no? Pues mira, Se-fis-­mun-da. Un talego pa la comuna. Bicho, toma, pero no te lo gastes tó, eh, que me haces un desgraciao…
BICHO: ¡Un talego! ¿No habías dicho que te habías quedao seco pa la cena, que te he tenío que pagar yo los dos bocatas de chistorra que te has papeao…?
BALA: Ya, joer, pero es que esto es pa las urgencias, pal porsia­caso…
BICHO: Ah. Bueno, vamonos. ¿Tú no te vienes o qué? –le pregunta a JANE, que se ha ido arrimando poco a poco a las dos primas.
JANE: No, thanks, I’m tired.
BICHO: Ah. –Le pregunta al LILLO: – ¿Qué ha dicho…?
LILLO: Que está tirá.

Salen el BICHO y el LILLO.

BALA: ¡Eh, tú, no te lo vayas a gastar tó! ¡Que tampoco voy a cele­brar mi cumpleaños…! Es que este es capaz de gastárselo tó. Conforme es… Oye, ¿de adónde decías tú que eras?
JANE: What?
BALA: Que de qué parte del extranjero eras tú… Del extranjero… Tú…
JANE: ¿Tú?
BALA: No, no, yo no. Tú, tú. Que de a-dón-de vienes tú… Te estoy preguntando.
JANE: Ah, Jane, Jane…
BALA: Ya, ya, yo el Bala, el Bala. Pero… tú ¿de a-dón-de vienes?
JANE: ¿Vienes?
BALA: Joer qué difícil que es el inglés… Yo, de España, aquí, Es­paña, yo. ¿Eh? ¿¡Y tú!?
JANE: España.
BALA: Bien, quiero decir.., mal. España soy yo. ¿¡Y tú, de dónde coño eres tú!?
JANE: Ah, OK! I’m from USA. USA -pronuncia las iniciales: Iú Es Ei-.
BALA: Joer, me estoy mareando y tó. Ya, ya. De pu-ta ma-dre… Anda y que te folle un guiri…
SEFI: Te está diciendo que es de los Estados Unidos…
BALA: ¡Ya lo sé, ya lo sé! ¿¡A ver si te crees que soy tonto!? Además, ¿quién te ha dao a ti vela en este entierro…?
EVA: No, si enterrarla la va a enterrar, sí. Como siga dándole el coñazo que le está dando la va a matar de aburrimiento a la pobre muchacha.
BALA: Uy con las primas, que, ¡ni tragan ni dejan comer! ¡Pues sí que estamos buenos!
EVA: …Buenísmos. Como un queso…
SEFI….De roquefor.

Las dos primas se ríen.

BALA: Uy, ¿os estais riendo de mí en mi cara? Mirar que yo no dejo a nadie, por muy piba que sea, que se me ría en mi cara de mí, eh.
EVA: Y, ¿que vas a hacernos, si pue saberse, rompemos la cara…?
BALA: La cara no. Pero una piernita sí que pue caer…
SEFI: Uy, qué miedo, un asesino.
BALA: Bueno, vosotras tontear, tontear.
JANE: What pasa?
SEFI: Ná, que a éste le ha salío el macho said. And he is selling what are going tu …pegarnos tu de trí.
JANE: To the three…!? You’re a son of a beach, you know?. Foc­kin’ virile men. You show all the time your flyer brain! Dick! You’re only a dick whith a lots of fuzz! Fockin’ you!!! Put your tongue on my ass!!!
BALA: Joer, cómo se ha puesto. Vale, vale, me piro, me piro… Menos mal que no me ha dao por meterla mano…
EVA: ¿Qué ha dicho…?
SEFI: No sé, pero no sonaba muy bien, no.
EVA: La verdad es que nos ha quitao el moscón de encima. Me ha caído bien la Jein. Le voy a pedir la dirección, que… Eh, prima, ¿y mi bolso?
SEFI: ¿El bolso? ¡Te lo han robao!
EVA: ¡¡Qué van a robarme!! ¡Que me lo he dejao en el guarda­rropa de la discoteca! ¡Madre mía qué cabeza! ¿¡Cómo es que no me he dao cuenta hasta ahora…!? Esto de estar con la regla me deja de una flojera que…
SEFI: Ay, no me hables, prima. No me hables que me paso los meses en un impás con los retrasos, hija.
EVA: ¿Es que no tomas precauciones…?
SEFI: Sí, todas. Pa mí y pal Ramón. Todas, prima. Lo que pasa es que no para, prima. Siempre se me está arrimando. No te puedes imaginar qué acoso. Estamos en el pub, me meto en el báter, y, catapúm, antes de levantarme ya está él to­cando la puerta… Una cosa por demás.
EVA: Nena, ¿qué me estás diciendo…?
SEFI: Lo que oyes. A toda hora y en todos los sitios que te pue­das imaginar, prima.
EVA: Nena, me estás asustando.
SEFI: ¿Y el tuyo…?
EVA: Uy ése. Cállate, que últimamente le da por meneársela él. Me mira a los ojos y se la menea..
SEFI: Pero, chica.
EVA: Oye, pero es que no quiere ni que lo toque quiere. Me mira a los ojos y ale. Yo cuando veo que ya empieza a parpade­ar…, digo: “Maaaalo’.
SEFI: Y, ¿porqué sigues con él, nena?
EVA: No sé. Dice que sólo no es igual.
SEFI: Pues sí que está pillao. Con lo normalito que parecía el chaval.
EVA: No, pero me estoy cansando ya. Tengo una suerte con los tíos… Todos los tíos raros de Madriz me vienen a mí. Es como si tuviera un imán, igual.
SEFI: Es que, Eva, para estar como estás tú, casi que prefiero estar sola.
EVA: Ya, de todas formas, en el fondo, lo quiero un montón. Ya se puede decir que he acostumbrao. Ahora, cuando veo que se pone tonto, me meto en la cocina y preparo palomitas.
SEFI: Ja, ja, ja. ¡Lo dirás en serio!
EVA: Y tanto. ¡Si hasta un día se me ocurrió preguntarle que si le importaría que vendiera entradas entre mis amigas y se le pusieron los ojos brillantes!
SEFI: ¡Ay!
EVA: Oye, que, hablando, hablando, ¿qué hago con el bolso…?
SEFI: ¿Llevas algo de valor…?
EVA: No, bueno, sí, los carnés y eso.
SEFI: Pues chica, déjalo y mañana lo recogemos. ¿No tenemos que volver mañana…?
EVA: Sí, pero es que…, no sé, pero me da no sé qué pensar que la víbora del guardarropa se va a poner a investigar lo que llevo en el bolso. Además, estando como estoy…
SEFI: Ay, prima, con el frío que hace ahí afuera… Qué pereza me da salir.
EVA: Parece mentira que seas de Badajoz.
SEFI: Hija, es que allí no me pondría estas medias, ¡y menos agujereás!
EVA: Chica, tú has sido la que me has dicho que querías salir en plan comehombres…
SEFI: Ya, pero es que no me habías dicho el frío tan seco que hacía aquí…

Salen las dos primas.

La JANE sigue tocando lentamente su guitarra. El BaIa ba­rrunta:

BALA: Míralas, qué contentas que se van. Parece que disfruten humillándolo a uno… Qué tías. Toas iguales. Lo único que las diferencia es el tamaño de las tetas. No me jodas, ¡se pone minifalda y luego se pasa toa la santa noche bajándosela! ¡Pues, chica, ponte unas mayas de tigre y ahórrate el sufrimiento…!
Desde luego que son… Y luego les dices cuatro verdades y te llaman machista, ¡machistas ellas, que siempre están pénsando en ¡os tíos, no te jode!
Ahora, que, lo que yo digo, que les está muy empfeao ¡o que ¡es pasa, eh. Se pasan la juventú riéndose de tos los tíos que no tienen la melenica rubia y miden dos metros, y después… ¿eh?, ¿¡qué pasa después!? ¿Qué pasa cuando se les empiezan a caer las tetas y se les ponen los dientes amarillos, ¡eh!? Pues que se deprimen. Y entonces es cuando vienen a buscarnos a los tíos “del montón”. ¡Pues conmigo las llevais cla-ri-tas!
¡Mira a tu vecina la Menchu! Que hace un año ni te devol­vía los buenos días y ahora ahí la tienes, que le da conver­sación hasta a las farolas le da conversación la tía guarra. Claro, lo que está esperando es a eñganchar al primero que le siga la corriente y liarlo pa que se haga cargo de lo que lleva en el bombo metío… Nos ha jodío la tía Charito. ¡Si es que son más listas! ¡Menos mal que la Naturaleza es sabia y las va dejando preñás de vez en cuando!
Madre mía, si me tuviera que quedar preñao yo ca vez que me hacía una gallorfa… Madre mía, me tenía que ir a vivir al campo, ¡se me quedaba Madrí pequeño!
Qué asco de mujeres, madre mía.
Como dice mi tío Luis: “Te pasas media vida detrás de ellas y luego estás la otra mitad pa ver cómo te las quitas de en­cima”. Y qué razón que tiene. Tiene más razón que un santo. Ahora, que ése tampoco es que pueda hablar muy fuerte, que tiene unos cuernos que… que ca vez que estor­nuda raya un mueble.
Si es que dan un asco… Estar están muy buenas, pero qué malas que son, ¿eh?, que todo hay que decirlo.
Si son un poco guapetonas de más, enseguida van bus­cando pa ver el que tiene más güita. Y si salen feas, cata­púm, tortilleras…
Sí, ja. Primas dicen contra más primas más se arriman… ¡Tías guarras!
No, si al final nos tocará hacernos tos mariconas, ya verás. Total, agujero tenemos… Ahora, que también es verdá que al principio costaría de acostumbrarnos, pero, en fin, con tal de no tener que aguantarlas…
Bueno, vaya chapa, me han entrao ganas de mear y tó… No, mejor que me meta en el túnel, que si sacas la chorra aquí ésta es capaz de rebanártela de un mordisco. Que las americanas no veas…

Baja del escenario por la derecha.

La Jane se queda sola tocando la guitarra. Al rato entran las dos primas. La EVA lleva el bolso.

EVA: Desde luego, que qué asco de tío.
SEFI: No haberle dao el beso…
EVA: ¡Si no le doy el beso no me deja pasar a por el bolso!
SEFI: ¡Pero tú enseguida te has lanzao a darle la mejilla!
EVA: ¡Y yo qué sabía que me iba a dar un pico!
SEFI: ¡Pues era de esperar! ¿Es que no has visto la pinta de chulo que tenía el gorila…?
EVA: Ay, prima, no me saques más de los nervios de lo que estoy. Uf, qué asco, se me ha quedao mal sabor de boca y tó.
SEFI: Bueno, pero el caso es que ya tienes tu bolso. ¿Has mirao si te falta algo o qué?
EVA: No, déjalo. Da igual. Estará tó.
SEFI: Chica, mira a ver por si la del guardarropa te ha rebuscao y se ha quedao con alguna cosa…
EVA: Que no, mujer, ¡qué pesá!
SEFI: Vale, vale, vale. Chica, que es que qué es lo que llevas ¿es que te da vergüenza enseñármeló o qué?
EVA: No te pongas pesadita, ¿eh?
SEFI: Vale, vale. -Mira el bolso de reojo, y Eva lo tapa y hace un gesto de extrañeza.
JANE: You’re here again. Je, je.
EVA: Coño, qué susto que me ha metío esta. Ya no me acordaba que estaba aquí.
SEFI: Yes, guí are jía egein.. Je, je.
JANE: Oh, yeah.
EVA: Dile a ver si nos quiere tocar algo… Puag, -escupe- qué asco, se me ha quedao hasta mal sabor de boca y tó, con el beso que me ha dao el asqueroso del cachas ése.
SEFI: Can you plei a song for as chú?
JANE: Oh, yeah… You now this…? -toca algo meloso.
SEFI: Pues no.
EVA: Uf, ¡qué asco! Oye, que se me está pasando el mal sabor a la garganta y tó, eh. Uy, si creo que voy a vomitar y tó, prima.
SEFI: Ay, hija, sí que eres exagerá tú también… Pa un beso que te ha dao. Pues ni que te hubiera violao…
EVA: ¡Ah, pues pa mí es lo mismo! ¡¿A santo de qué me tiene que besar un gorila sin que yo quiera?! ¡Ése mamonazo me ha pegao un morreo sin mi consentimiento, y si hubiera justicia, yo ahora mismo iría a una comisaría y le pondría una denuncia que se iba a cagar! Pero vas a una comisaría y resulta que los maderos son todavía peores, prima, que yo todavía no te lo he contao nunca, pero una vez, hace ya muchos años, a un hijoputa le dio por seguirme con el coche cada vez que salía de mi casa y una noche me harté y fui a la comisaría a denunciarlo. Y, ¿sabes lo que me dije­ron los maderos…?. Pues, bueno, después de mirarme de arriba a abajo, como si fuera una fulana, como diciéndome: ‘La culpa la tienen tus padres por dejarte salir a la calle con ésa minifalda…’. Bueno, pues el caso es que al final vi­nieron a decirme que no podían hacer nada hasta que no hubiera agresión. Que lo más que podía hacer es tomarle la matrícula y dársela a mi familia para, “en caso de agre­sión sexual”, al loro, coger y denunciarlo. ¿Tú te crees?.
SEFI: Prima, no me habías contao ná de eso… ¿Y pasó algo?
EVA: No, no pasó ná. Bueno, a él sí. El Toñín, mi hermano y unos amigos le hicimos una emboscada. Le cortaron el paso con los coches y lo sacaron del Ford Sierra a hostias. Bueno, al cabrón le dieron pa este mundo y pal otro… Al final ya los tuve que parar, porque veía que lo dejaban ahí… La verdad es que después me he arrepentido de ha­berlos parao, pero, en fin… Ah, y, ¿a que no sabes quién era al final…? Pues, tía, ¡al final era un concejal del distrito! Casao y tó ¡Concejal de Bienestar Social o no sé, creo que era el tío cerdo…!
SEFI: ¿Y lo llevasteis a la policía o algo…?
EVA: No, un amigo de mi hermano, el Patas, que creo que tú no lo conoces… Es uno así.., alto y rubio…
SEFI: No. ¿Estaba hoy en la discoteca?
EVA: Sí, pero ya no te acordarás. Ha sido cuando te he presen­tado a tos los que estaban al final de la barra con mi her­mano… Bueno, es igual, el caso es que el Patas estuvo de legionario o no sé, y le sacó el carné de identidá de la car­tera y le dijo que como lo volvieran a ver rondar por la calle lo iban a ir a buscar directamente a su casa. ¡Y una noche ponemos la tele, Telemadriz, y lo vemos aparecer ahí, ha­blando de que iban a comprar unos contenedores para re­ciclar bombillas o yo qué sé, el cabrón!
SEFI: Qué cabronazo.
EVA: Por lo que te digo. Y su mujer en su casa tan tranquila, esperándo­le pa cenar… ¡Pues igual que éste! ¿Que te crees que al gorila éste no estará esperando su mujer en la cama…?

Si es que tos los tíos son iguales. Sólo piensan en meterla, en meterla, en meterla… iComo si no hubiera otra cosa! ¡Estoy harta ya de los tíos…! Todos van a lo mismo, a lo mismo. Y cuando lo han conseguío: “Si te he visto no me acuerdo”.
¡Se creerán que son mejores por tener un trozo más de carne! ¡Y qué asco…! ¡¡Machistones!!
…Y el pelo te crece.
SEFI: ¿A quién…? ¿A mí?
EVA: ¿A ti qué?
SEFI: Que me crece el pelo.., has dicho.
EVA: ¿¡Yo!?
SEFI: Ay, prima, que te estás trastornando. Tranquiiízate, que con gritar no adelantas ná. ¿No tienes ya el bolso…?, pues ala.
EVA: Si es que estoy harta, Sefi. Nos toman por el pito el sereno… Siempre igual, en el metro igual, cada vez que hay apretón, enseguida se te pega un pureta a rozarte, ahí… Porque, prima… –llora.
SEFI: Venga, Eva. No llores, que me lo pegas…
EVA: No sé ni porqué lloro. Soy tonta.
SEFI: Sí… Quiero decir, no, no eres tonta, prima. Y tú lo sabes.
EVA: Además, encima me están entrando ganas de mear. Joer, se me amontona la faena.
SEFI: ¿Aquí hay báter?
EVA: No, te bajas a la vía y te metes ahí, en un huequecico que hay. ¿No ves que a estas horas no pasa ningún tren…? -Se mira reloj: – Madre mía, todavía quedan veinte minutos pa que pase el primero. Qué aburrimiento. Ahora vengo, prima.

Baja del escenario y se va por el lado derecho.

SEFI: ¡Llévate cuidao no salpiques los cables! ¡A ver si te vas a quedar pegá a la vía!
JANE: ¿Vas andando a la casa?
SEFI: No, yo n… ¡Ah, ella! Ella no, no, ¡va a mear! A mear, to piss.
JANET: Ah, ¡to wet!
SEFI: Ah, ¿se dice así? A lo mejor se me olvida. Porque yo tengo una memoria… Si no lo escribo… Tu güet, tu güet, tu güet.
JANE: ¿Cómo se dices “hair”? –Acercándose y tocándole el pelo.
SEFI: ¿Jair? Pelo. Sí.
JANE: Ah, pelo. OK. Y “to caress”, ¿“to caress the hair…”? –le dice, acariciándole el pelo.
SEFI: Ah, acariciar, acariciar el pe-pelo… Sí, tu cares, sí.
JANE: Yeah, “to caress the hair”. I caress your hair, and you caress my hair…
SEFI: S-sí. Cuántas palabras que estoy a-pre-prendiendo esta noche…
JANE: Do you know “mouth”…? “To kiss the mouth “‘?
SEFI: Eso es besar, ¿no?. Besar la boca. Eso sí que lo sabía.
JANE: Bessar la boca. Me gusta. –Comienza a acercarse a la cara de la Sefi.
SEFI: Estamos aprendiendo una montoná…
EVA: ¡Argh! ¡Socorro, ¡que me violan viva!! –Entra subiéndose los pantalones: – ¡¡¡Argggghhhhh!!!
SEFI: Ay, prima, ¿quién te quiere violar…? ¿Algún operario o algo?
EVA: ¡Yo qué sé! Uno, ¡uno que estaba ahí metío! –De repente aparece el BALA subiéndose también los pantalones, y con cara de susto- ¡Míralo, mira quién era!
BALA: ¡No hace falta que grites tanto, que el que se ha lleva el susto he sío yo! No te jode… ¡Estaba yo meando tan tranquilo, espolsándomela, me doy la vuelta y me veo a una piba ahí, acachá, que parecía que iba saltarme encima de un momento a otro! ¡Joer!
EVA: ¿¡Qué hacías ahí dentro escondío!?
BALA: ¿Escondío? ¡No querrás que me ponga a mear enmedio del andén, pa que vengan los topos y me multen…!
EVA: ¡¡Te voy a denunciar a los topos por violador!!
BALA: ¡¡Y yo a ti por mirona!!

Entran los jurados, alertados por los gritos.

SEFI: ¡Los topos!
JANE: ¿Toposs?
SEFI: Sí, calla, ya te lo explicaré luego…
JURADO 1: -Al BALA, pillándole de sorpresa: – ¿Tiene usted ticket de acceso al metro?
BALA: Pues sí.
JURADO 1: ¿Me lo puede usted enseñar?
BALA: -Hace como que se busca en los bolsillos: – Ay, no me acordaba… Resulta que es que lo he tenío que romper pa hacerme unas boquillitas…
JURADO 1: Conque “boquillitas”, ¿no?. Ala, ¡venga a la calle!
BALA: ¿Me está usté amenazando…?
JURADO 1: No, te estoy tirando a la calle.
JURADO 2: ¿Es que estás sordo o qué?
JURADO 1: ¡Sssith! Nena, estáte callá. Y tú, ¡tira pa arriba, espantajo! ¡Eh, eh, eh! ¡Que tengo mis derechos!
JURADO 1: ¿Derechos? iiDerechos pa la puta calle los cuatro!! ¡iDro­gaoss!!
EVA: Bueno, bueno, pero no hace falta que nos insulte…
JURADO 2: ¿Tú eres la de antes, no?
EVA: Yo…
SEFI: -La interrumpe: – No, no. Nosotras acabamos de llegar. Y nos vamos ya. Tira, prima.

Salen las primas y el BALA. Se queda JANE.

JURADO 1: Uy, ésta de La guitarra qué mala espina me da… –Se acerca a la güiri: – A ver, do­cumentasión.
JANE: Soy ciudadana norteamericana –le dice, tendiéndole el pasaporte.
JURADO 1: A ver.., -inspecciona atentamente el pasaporte- ¡Esto está caducao!
JANE: Es la fecha Dec!aration of Independencia, 1776.
JURADO 1: Ya decía yo. Perooo, ¿tienes loooosss…, el ticket, tienes el ticket?
JANE: ¿Ticket? I don’t know…
JURADO 1: Ya. Pero es que en tu pais también te pedirán el ticket cuando subes al metro. Estos salen de su pais y se creen que to es jauja… Venga, maja, arrea pa la calle, que aquí sólo tocamos la guitarra en nochebuena, arrea.
JANE: Fockin’ cup! You’re monkeys! -Imita a un mono y se va.
JURADO 1: ¿iHas visto cómo iba drogá…l? Si es que tengo un ojo… ¡Buenos días! -vuelve a saludar al CURRITO, quien, en esta ocasión ni se molesta en responderle- ¡Si es que ya no respetan ni a su padre! ¡Ay, Dios mío, cómo echo de menos el cacharro! –dice, tocándose el lugar donde suele estar la funda d ela pistola- Si es que dime tú a ver qué haces: Le enseñas tú la porra y él va y te saca una navaja y a ver…
Oye, ¿tú no te habrás molestao por lo que te he dicho antes de que te callaras, eh?
JURADO 2: No.
JURADO 1: Porque es que, si te he dicho lo que te he dicho te lo he dicho por tu bien, eh.
JURADO 2: Sí. Si sí…
JURADO 1: No, no, no. Es que si al pintamonas éste le da por ir a de­nunciarnos a comisaría diciendo que le hemos tocao un pelo, tú tienes tas de perder ¡Ojo! ¿Me comprendes lo que te quiero desír?
JURADO 2: Sí, ya.
JURADO 1: Es que te manda a juicio y tú tienes las de perder Y es que como encima pierdas… No te va a tocar pagar la multa, porque es la empresa la que paga, pero es que ya no te van a quitar el ojo de encima… ¿A ver si me comprendes lo que te quiero decir…?
JURADO 2: Sí, que me tienen fichá, como aquel que dice.
JURADO 1: Ahí está. Y a la primera de cambio…
JURADO 2: …Ya no me renuevan el contrato.
JURADO 1: Tú lo has dicho.
JURADO 2: Pedro. Gracias por contenerme antes…
JURADO 1: Nada, mujer, no te preocupes. Que yo también he tenío tu edad y todos hemos pasao por ahí… Aunque, si te digo la verdad, yo este trabajo no lo veo pa muchachas. ¿Tú no habías estudiao…? ¿Porqué no te metes en una oficina…?
JURADO 2: Es que las oficinas están todas llenas.
JURADO 1: Ya, claro. Y, ¿tienes novio serio?. No, no es que me impor­te, pero es más que nada por saberlo…
JURADO 2: Sí, llevamos casi cinco años.
JURADO 1: Y, qué pasa, ¿que él muchacho no trabaja…?
JURADO 2: Sí, está de camarero, en un hotel.
JURADO 1: ¿En un hotel…? Y, ¿es que no gana mucho?
JURADO 2: Sí. Entre las propinas y eso se saca bastante… Casi doscientas mil al mes. Más o menos. Depende de las propinas, claro.
JURADO 1: Claro. Entonses, ¿qué necesidá tienes de estar tú aquí, jugándote la vida por las noches pa la miseria que te pagan, hija?
JURADO 1: Es que él tiene su sueldo y yo tengo el mío. Además, como tenemos en mente casarnos un año de estos…
JURADO 1: Ay, madre mía, cómo han cambiao las cosas La vida cam­bia que da miedo. Con lo tranquilos que vivíamos antes que podíamos salir a la calle y dejar la puerta abierta de par en par, que sabíamos que nadie te iba a entrar a robar…
JURADO 2: …También es verdá que es que antes no había dentro de las casas ná que robar…
JURADO 1: ¡Tú eso no lo puedes hablar, porque tú eso no lo has vivío!

JURADO 2: …Es que lo dice siempre mi padre…
JURADO 1: ¿¡Tu padre!? ¿iTu padre es que es comunista o qué!?
JURADO 2: No sé… No creo.
JURADO 1: ¡¡Tu padre es comunista, Teresa Belén!! Perdona que te diga, pero ¡tu padre es comunista, eh!

Entran Lillo y Bicho, que no se dan cuenta de la presencia de los dos guardias jurados hasta que, prácticamente, se topan con ellos.

JURADO 1: Se conoce que con vosotros no se puede ir de bueno, eh! ¡Me cago en el hijo de mi madre! ¡Venga, tol mundo a sacar los carneses!
BICHO: Nos vamos, nos vamos.
JURADO 1: ¡¿Qué os vais?! ¿A dónde coño os creeis que os vais?
LILLO: Ahí, al parque.
JURADO 1: ¡¡A la pared!! ¡Brazos y piernas separás! Proceda a regis­trarlos en busca de objetos contundentes u sustansias sincaes… sincostrospis…
JURADO 2: Psicotrópicas. Sustancias psicotrópicas.
JURADO 1: Bueno, tú ya me has entendío… Que parese a mí que tú de tu padre has cogío algo más que apellido. ¡Los carneses!, ¿¡a qué estais esperando, vosotros!?
BICHO: Se nos han perdío.
LILLO: No, qué va. El mío lo tengo aquí.
JURADO 1: -Guardándose el carnet de identidad del chaval en el bolsillo de su camisa- Este carnet queda requisado a modo de fianza para garan­tizar la garantía del abonamiento de… Bueno, sigue tú, hija.
JURADO 2: Según el Reglamento de Viajeros del Ferrocarril Metropoli­tano de Madrid. Decreto cuarenta y nueve, barra mil nove­cientos ochentaisiete. Sección tercera: “De las Infracciones y Sanciones”. Artículo 36…
JURADO 1: Abreviando.
JURADO 2: Sí ya estaba llegando… Pues, como decía, el artículo trein­taiseis expecifica lo siguiente: “Los viajeros desprovistos de título de transporte válido estarán obligados a pagar una percepción extra de 20 veces el precio del billete sencillo.
LILLO: Eso son dos talegos por lo menos, colega.
JURADO 2: Teniendo en cuenta que el precio del billete sencillo es de ciento diez pesetas, la indemnización asciende a un total de dos mil doscientas pesetas.
JURADO 1: Que, multiplicao por dos, son cuatro mil.., y pico.
JURADO 2: Cuatro mil cuatrocientas.
JURADO 1: Pues eso. ¿Tiene usté el dinero en efectivo…?
LILLO: Cuatro talegos y cuatro libras… -Solloza: – Devuélvame el carné, oiga.
JURADO 1: Si usté no tiene el dinero en efectivo me veo obligado a re­tenerle la documentación como garantía legal, que se dice.
LILLO: ¡Oiga, señor, que yo no tengo un duro!
JURADO 1: Así estamos todos, hijo mío.

Se van los Jurados por la derecha.

LILLO: Oiga… –Comienza a hacer gestos un tanto extraños.
BICHO: No te pongas así, hombre. ¿No ves que así se crecen? Le pides los talegos a tu vieja y luego ya iremos rejuntándolo entre toa la peña… Mira, ¿ves?, ya tienes cinco duros –y le pone en la mano una moneda de cinco duros.
LILLO: ¡Sí! ¡Si le pido cuatro talegos y medio a mi vieja, lo que me da son cuatro docenas de hostias!
BICHO: Venga, tío. Si lo ha hecho pa acojonarte. Ya verás como enseguida viene a devolvértelo, tío. ¿No ves que están aburríos de no hacer ná en toa la noche…? –Pero, mientras va hablando, el LILLO comienza a retorcerse- Colega, no hace falta que sigas hasiendo teatro, que el del bigote ya no te ve… ¡¿Colega?!
LILLO: …Deme el carné… –Convulsionándose.
BICHO: ¡Lo que no sé es pa qué se lo has dao tú! ¡Yo me creía que tú eras un poco más espabilao, chaval! Mira que darle el carné, así, por las buenas… Cuando se lo cuente al Bala se va a partir la polla.
LILLO: …El carné… El carné… El cargh… –cae definitivamente al suelo.
BICHO: Bueno, vale, tampoco te pongas así, colega, que no se lo digo al Bala, joer. Mira que te vas a haser daaaaño. Hazme caso y siéntate aquí conmigo y cuéntame lo de la piba ésa que dises que te le menea tan a gusto en el rellano de tu escalera y tal. Venga. Chico, ¡no me pongas ese careto, que has sío tú el que lo ha contao antes!. Mira, toma, dale un trago a esto –le ofrece la botella de vozka, que está todavía sin abrir- y ya verás como se te pasa el disgusto… ¡Arrea! ¡Y qué manía de tirarse al suelo! ¡Que te vas a lisiar! Ya no me acuerdo ni cómo se llamaba éste… ¡Tú, ¿cómo decías que te llamabas…?! Joer. Pues, ya ves qué pena, a más parte toco…

Entran las primas y la güiri.

EVA: ¿Qué hace éste en el suelo…? ¿Ya os habeis bebido la botella?
BICHO: No, qué va. Los topos le han pillao el carné y como no tenía­mos pa pagar la multa, se lo han llevao…
EVA: ¿¡Y le han dao una paliza!? ¡Qué cabrones!

BICHO: No, ¡lo que se han llevao es el carné!
EVA: Ah.
SEFI: A este muchacho lo que le ha dao es un ataque epiléptico. Esto es más serio de lo que parece, prima.
BICHO: Ya decía yo que me sonaba de algo lo que hacía. Justo. Un ataque espilértico. Tanto tembleque y tanto tirar babas por la boca… ¡Igual que mi Turco!
EVA: ¿¡Tu qué…!?
BICHO: Mi Turco. El pastor alemán que tenemos en la casa del pueblo. También le daban de vez en cuando ataques de esos…
SEFI: Ayúdame, prima. Que hay que ponerlo de canto, pa que no se ahogue con los vómitos… Hay que ponerle un pañuelo en la boca o algo pa que no se muerda la lengua y se nos desangre el pobre…
EVA: Yo es que no llevo ná que pueda valer.

El BICHO comienza a quitarse las botas y los calcetines.

JANE: -Señalando al tumbado: – Heroin?
SEFI: No, epilepsia.
JANE: L.S.D.?
SEFI: Yes, very dangerous…
JANE: And funny…
EVA: ¡Eh! ¿¡Dónde vas tú con eso!? –Le grita al BICHO, que mientras que las demás hablaban se ha sacado un calcetín y ha hecho una pelota, que está dispuesto a meterle en la boca al LILLO:
BICHO: ¡Yo no voy a dejar que el colegüita se desangre delante mía! ¡Quita de enmedio!
SEFI: ¿¡Qué le vas a poner, eso en la boca!? ¡¡Si le pones eso en la boca lo vas axfisiar!!
BICHO: Vosotras dejarme, que yo sé lo que me hago. Que yo he estao en la mili y he hecho supervivencia, tías. ¿¡Sabré lo que es esto…!? Además, ahí tengo a mi Turco, que ha lle­gao a viejo… Toma, chaval, muerde esto fuerte. Y resiste. –dice mientras se lo mete en la boca.
SEFI: Lo que lo va es a anestesiar…
EVA: Tío, deja a mi prima, que ella sabe de esto. ¿No ves que está estudiando FP de enfermería…?
BICHO: ¡Yo también estuve en FP de electrónica! ¡Y me tuvieron un año puliendo una bola de hierro oxidao! Como pa fiarse…
SEFI: ¡Quítale esto de la boca, que se la infestas…!-le saca la bola de calcetines de la boca y la tira al público.
BICHO: ¡Pero si me los puse limpios el jueves, lista!
EVA: ¿Qué hacemos, subo a la calle y llamo a una ambulancia pa que venga a recogerlo…? ¿Eh, prima?
BICHO: Lo mejor es dejarlo. Al Turco lo dejamos estar. Bueno, aun­que a veces te dábamos, si veíamos que tardaba mucho en reaccionar, le metíamos así, pataítas secas en lo que es la parte esta del costillar… Y ahí lo tienes, que está a punto de cumplir los quince años. Que, pa un perro quince años…
EVA: Anda, cállate tú, y no digas tonterías…
BICHO: ¿¡Tonterías!? Anda ésta, ¡pues pocos perros habrás cono­cido tú que hayan llegao a los quince años!

Entra el Bala­

BICHO: Eh, Bala, díselo a estas, que no se lo creen, ¿cuántos años tiene mi perro, el pastor alemán que tengo en el pueblo…?
BALA: ¡Y a mí qué cojones me cuentas! Conque no sé ni los años que tengo yo, me voy a acordar de los que tiene tu perro… Anda, ¿qué le ha pasao a este…? ¿Ya os habeis trincao la botella de voska que teníamos a pachas, cabrones?
BICHO: No, han sío los topos.
BALA: ¿Le han puesto las pilas… o qué?
BICHO: No, más bien se las han quitao…
BALA: ¿Es que está muerto o qué?
SEFI: No, te ha dao un ataque de epilepsia.
BALA: Pero, ¿se va a morir…?
SEFI: No. Normalmente están así un par de minutos. Pero ense­guida se recuperan poco a poco. Lo que hay que tener cui­dao de procurar que no se muerda la lengua y se la corte. Por lo demás…
BALA: Pues mira, pa las tonterías que dice…

EVA: Desde luego que los tíos… ¿iCómo podeis ser tan brutos!?
BALA: …Me refería a que, por lo menos, vamos a estar tranquilos unos minutos. Bocas, que eres una bocas.
EVA: Oye, prima, ¿no hará falta hacerle el boca a boca a éste…?
SEFI: -Mirando los pies del Bicho: – No, no hace falta, no. Lo que sí que tenemos es que dejarle aire pa que respire a gusto.
BALA: Sí, eso, aire, aire. Que a mí los funerales me ponen mu tris­te. A ver, Bicho, pásame el voska, que mis dineros me ha costao…
EVA: ¿No podeis tener un poco de consideración por vuestro amigo?
BALA: Eh, eh, eh. No te aceleres, niña, que aquí el único amigo que tiene mi menda soy yo mismo… Bueno, y el Bichejo un poco. Menos cuando se pone transcendiente. …Ahí la caga. Eh, tú, que aquí falta por lo menos media botella.
BICHO: No me toques los cojones tú también. Que el camino al Seven es largo. ¡La próxima ves vas tú, y me quedo yo de palique con las pibas!
BALA: ¿De palique? ¡Menudo palo que me han metío! Oye, guiri, ¿porqué no tocas algo animadito de tu tierra…? ¡Toquin guitarrin!
EVA: ¿Vais a poneros ahora a bailar? Desde luego que sois de lo que no hay…
SEFI: Prima, déjalos. Si casi que es mejor que lo dejemos a su bola. Parece que lo peor ya ha pasao…
BALA: ¡Pues claro! ¡Tócale a éste la de los Aisí Disí que te ha pedío antes! ¡Ya verás cómo se anima el tonto los cojones y se pone a bailar! Aisí Dísí, ¿se dise así…?
JANE: ¿AC/DC…?
BALA: ¿Ves?. Si yo también sé inglés. Pa que luego digan que el jevi no es cultura.
SEFI: No, toca algo de Alejandro Sanz. Aunque, claro, tú no lo conocerás…
JANE: Alejando…, what?
BALA: Sí, “Alejando”. Que como toque una de ése pijo nos vamos a ir ‘alejando” de aquí echando hostias…
EVA: Uf, qué lástima que no sepa tocar yo la guitarra…
SEFI: Toca algo lento. Eslouli, Yein, eslouli.
BALA: Coño qué confianzas que han cogío estas dos. Hay que joderse…

Jason toca una balada.

BALA: Joer, qué coñazo. ¿Me dejas que toque yo una?
SEFI: ¿iTú!?
EVA: Llévate cuidao, que aunque sea redondo, no es una pan­dereta…
BALA: ¡Psicht! Vosotras callarse, que la güiri es enrollá. ¿Me dejas la guitar?
EVA: Hasta cuando pide la guitarra parece que está pidiendo di­nero…
BALA: ¿Cómo?
EVA: No, nada, cosas mías. No me hagais caso.
BALA: Venga. Espérate que afine esto… Bicho, una de los Kís… ¿Eh? –dice al tiempo que coge la guitarra y comienza a sacar la lengua- Ja, ja. Y, mira, ahora una de los Ses Pistols… ¿Eh? -dice, cogiendo la guitarra por el mástil y desplazándola por el aire, como si fuera a estrellarla contra el suelo- ¡Lo que pasa es que sólo me sé el final! Ja, ja. ¡¿Eh, Bicho?!. ¡Una de los Sex Pistols, Bicho! –Repite el gesto- Del final, ¿eh, Bicho?. Ja, ja. ¿¡Eh!? El final de una de los Sex Pistols… Ja, ja…
JANE: Do you know play anything?
BALA: ¿Qué dice ésta?
SEFIQue si sabes tocar algo o vas a seguir haciendo el guipo­llas mucho rato…
BALA: ¿Que si sé tocar algo…? Ejem, ejem… Eh, Bicho, dice ésta que si sé tocar algo, ¿eh?
BICHO: ¡¡Ja, ja, ja!!
BALA: ¿…? –Se sorprende de que su colega se ría con tanta fuerza.
BICHO: Claro, ¡“déjame la guitar”, en vez de “déjame la guita”! ¡Ahora lo he pillao! ¡“Siernpre estás pidiendo dinero” le dice la tía! ¡Ja, ja, ja…! Ay.
BALA: Le cuesta, pero los coge tós..
EVA: Lo que se dice un lince.
JANE: -Señalando al Lill, que comienza a moverse: – ¡Ya se moverán los zapatillos!
BALA: -Le da la guitarra: – Va, venga, toca ésa. A ver si es más animadita…
SEFI: ¡Se mueve, se mueve!
BICHO: No, hablo en serio. Lo estoy viendo sufrir y… ¿Porqué no le hacemos lo de las patás secas en el costillar…? Eso se ve que le da angustia y le, ash, ash, le hace reaccionar.
BALA: Déjarne… –se encamina hacia el yaciente.
EVA: ¡Será posible que os lieis a patadas con el pobre chaval! ¿Es que os habeis vuelto locos o qué os pasa a vosotros…?
BALA: No sé… ¡Como éste ha dicho nosequé de que a su perro nosecuántos de que le iba bien o yoquésé! ¡To lo que sea ayudar a un colegüita!
BICHO: Por probar tampoco se pierde ná.
EVA: Ya, y a tu perro también le cortaron las orejas cuando era pequeño. ¿Porqué no sacas la navaja y le cortais las pun­tas de las orejas a ver qué pasa? Por probar…
BALA: ¿.. . Lo dice en serio…?
LILLO: …Caaaarmen…. Caaaaaarmeeeeennnnn…
BICHO: Venga, coleguita… ¿Cómo se llamaba éste…?
BALA: …Pillo, o algo así.
BICHO: Venga, Pillo, espabila que ha venío tu piba y no mola que te vea así, hecho un trapo, venga, levanta… –lo coge del brazo, pero enseguida lo suelta bruscamente, para mirarse la hora de la muñeca.
LILLO: …Venga…Levanta… Venga… ¡¡Carmen!!
BALA: Toma, dale un trago de esto y ya verás qué pronto que está bailando la Conga de Jalisco…
SEFI: ¿iNo le ireis a dar vozka a palo seco…!?
BALA: No. ¿Habeis comprao algún bote de naranja…?
BICHO: Sí, llevo aquí uno. –dice, sacando una lata de refresco del bolsillo de la cazadora.
BALA: ¿Uno? ¿No te habrás gastao tol dinero que te he dao!?
BICHO: ¡No te preocupes, que ya no voy a ir más ha haserte los recaos…! Te pareces a mi vieja, joer, que siempre se cree que le estoy hacienso sisa a la jodía.

Le dan un par de tragos al convaleciente.

LILLO: -Al beber se incorpora torpemente y comienza a berrear: – ¡¡Me voy a cagar en la hostia!! ¿Me oís, eh? ¡Como vea al chulo ése por aquí me lo cepillo a hostias!
BALA: ¿De quién está hablando ahora?
BICHO: Del Jesus na menos. Creo.
BALA: Pues que no grite muy alto. Porque son casi las seis y el otro está a punto de bajar a coger el primer metro… Que este otro coge el metro los sábados…
BALA: Déjalo que se desahogue, ¿no ves que es un crío?. Cuan­do vea al otro asomarse ya se quitará la tontería de golpe…
LILLO: ¡Que tú no eres de esas, tía! ¡Que te han tenío que enga­ñar…! ¡Espérate que me cruce con el chulo del Jesus, que ya verás cómo lo pongo…! ¡Espérate que me lo cruce y verás…! ¡Que a mí no me da miedo de que haya estao en la cárcel ni ná de ná…!
SEFI: Uy, pobre.
BALA: No grites tan alto, a ver si te va a escuchar y no se va a atrever a bajar… Ja, ja, ja.

En eso que entran el JESUS y la CARMEN, abrazados

LILLO: ¡Hombre a quién tenemos aquí! ¡Al más chulo del barrio! ¡Al yonqui de mierda chulo putas! ¡Que eso es lo que es: un chulo putas na más…! Carmen, ¿qué haces tú con este mierda…?
CARMEN: Déjalo, tío, que va ciego.
JESUS: ¿Lo conoces tú a éste…?
LILLO: -Imitándolo- ¿“Lo conoces tú a este…”? ¡Qué miedo! ¡A ver si te crees que te tengo miedo porque hayas estao en el talego, mari­quita, que allí seguro que te han dao por el culo! -Le da una hostia: – Toma, pa que aprendas a…

El JESUS le da cuatro sopapos, al final tiene que sacar la navaja…

JESUS: ¡…Hijoputo! –Se pone a meterle navajazos al LILLO.
EVA: ¡Que lo va a matar al pibe! ¡¡Que lo está matando!! ¿¡Es que no vais a hacer nada…!?
SEFI: Prima, ¡vámonos, que…!
EVA: ¡Lo va a matar…!
CARMEN: Tío… Déjalo ya…
JESUS: Sí, vámonos, que no estamos pa muertos.

Salen Jesus y Carmen

BALA: No lo toques, Bicho. No te metas en líos. Vámonos, no sea que al final nos toque a nosotros pringar…

Salen el Bicho y el Bala.

Aparecen los jurados.

JURADO 1: ¿¡Qué está pasan…!? ¡Dios, ¿pero esto qué es? ¡Si es una criatura…!
JURADO 2: ¿Lo sacamos a la calle y avisamos a un Samur?
JURADO 1: No. Con toa la sangre que está tirando, esta criatura no llega al hospital. ¡Ojalá que me equivoque, pero le ha tenío que atravesar alguna vena, ya verás tú! ¡Corre y llama a un Samur! Y, vosotras dos, echarme una mano a sacarlo a la calle…

La Jurado 2 sale por la derecha.

EVA: Mi prima es enfermera…
JURADO 1: Venga, ¡agarrar de ahí! Salen por la izquierda.

A los diez segundos la JURADO 2 cruza el escenario de derecha a izquierda gritan­do:

JURADO 2: ¡En urgencias dicen que no tienen ambulancias libres! ¡Que en veinte minutos o menos procurarán enviar una…!

A los pocos instantes suena el pitido del primer metro de la mañana que se acerca por la izquierda. El CURRITO, que ha permanecido impertérrito durante toda la escena, escupe en el suelo y se acerca al borde del andén dispuesto a subirse al vagón.
El sonido del tren aumenta. Y, al mismo tiempo, la luz comienza a fundirse hasta que suena el estallido del aire a presión que utiliza la máquina del tren. Ya está todo a oscuras.

Fin de la obra.

 

Esta obra obtuvo un accesit en el certamen Marqués de Bradomín 1992. Fue editada y representada por el grupo Trabacanto.

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