el espesial relato de antonio peñalver

El espesial (cuento)

Mírala si sabe. Me pone las tres campanas a la vista. Una más abajo. Para que retenga las dos que están en línea y eche otra moneda a ver. Ya verás… Mira. Mira si lo sabía. ¡Cabrona! Y qué cabrona. Sí, a mí me iba a dar las dosmilquinientas… Sí. Las llevas claras. Se está riendo de ti. Pasa. Echa esa moneda de veinte duros que te queda y déjala estar. A ver… Nada. A ver… Nada. A ver… Na. Huy, sí, avances. ¿Cuántos? …Tres. ¡Puf!, vaya mierda de avances. Y encima anda que te lo ponen claro. ¡Mira cómo hace un rato, cuando estaban las campanas, no te ha dao ningún avance! Vete a la mierda, guapa. A ver… ¡Puf! ¡Vete a la mierda! ¡Mira si sabe! Mira cómo sabe que se te acaba la moneda, y te lo pone a huevo. ¿¡Ves cómo ahora no te da los avances de antes!? ¡Eh! ¡Si te diera los avances enfilabas las pinas y, ala, quinientas pesetas! ¡Sí, los cojones te va a dar a ti quinientas pelas, sí! Ja. Estará pensando: «Que te jodan». Esta me conose a mí… Pero a mí ya no me toma más el pelo, que ya llevo trecientas metías. Que ya está bien. He dejao ahí a la chiquilla en la tienda sola y… Nene, cóbrate el café y el coñá. Toma. No, no me des monedas. Dame una de quinientas. Y así no la echo. Lo suelto, sí. Vamos a ver… Venga. Total… ¿Qué son dossientas pesetas? …Mira. Qué casualidad. Tres naranjas. A buena hora. Tres naranjicas. Veinte duros, buenos son. Sien peseticas… ¡Na! ¡Pa echarlas otra vez! ¿Doblo o cobro? Cobra, cobra. Ya tendrás tiempo de do… Por cierto, ¿qué hora será ya? ¿Quién tenía que venir esta mañana…? Ah, sí, el marmolista, sí, que lo mandó tu mujer por la tienda pa que se cobrara el muchacho. Bueno, si va y está la chiquilla sola, ya lo mandará pa acá. O que vuelva más tarde. El verá… Joer con las man- sanicas… ¡No me piques que te desenchufo, eh! Ah, mira la seresica. Vamos tirando, vamos. Menos da una piedra. Ahora espérate a ver qué te cobra éste también. Nene, ¿qué hora desías que es…? Ah, las once. Las onse. Tira esto y te vas. Nada. Ventisinco duros. Se los queda, ya verás como al final se quedan dentro otra vez. Míralo. Na. Na. Dos avances. Mierda. Vete a la mierda. Retén. ¿¡Qué coño vas a retener!? ¿Un plátano? Venga. Doscientassincuenta y te vas como has venío. Otro plátano. Venga, dame una alegría. ¡¡Y una mierda te va a dar!! ¿¡Tú te crees que hay derecho a esto!? Vamos. El chiquillo tiene que saberlo. Se pasa el día aquí metió… Pregúntale si ha tirao ya el espesial de diez mil base poco o qué. Venga. Cabrón, ¡párate en la raya! Sí, …en la raya se va a parar… ¡A ver si te crees que es tonto el melón! Venga, que te quedan dos créditos. Dos créditos. Se ha chupao ya cuatrosientas y ni te has enterao. Mira que es lista la tía. Venga. Ahora ya veremos cuánto te saca éste por el troso de mármol rojo de la encimera. ¡Capás de sacarte dosmil duros con la mano de obra! No, si… Todo son pagamentos. Pero luego, a la hora de venir a pagar las cuentas de la tienda… ¡bien poco que vienen! Venga, pregúntale a ver. Nene, ¿esto ha tirao el espesial liase poco? Sí, ya. Que no lo sabe, dise. ¡Y yo tampoco! ¿¡No va a saber éste cuándo está a punto de caramelo…!? ¡Lo que pasa es que os conviene que la gente no se entere! ¡Y así, por las noches, cuando bajáis la persiana pa que nadie os vea, os liáis a echar to lo que haga falta hasta que se lo sacáis! ¡Vaya pandilla de listos! Si lo sabré yo… ¡Se creerán que me acabo de caer del árbol! ¡Ja! Pues no tengo yo mili ni na… Pues os vais a joder, porque voy a cambiar mil pesetas más. No, la monedica de quinientas no la saques, que da mala suerte. Que te cambie el billete. Que te lo cambie. El billete. Nene, dame dies monedicas, anda, hasme el favor… ¿Has visto con qué cara te ha mirao? Entonses, ¿dices que no sabes si ha salió el espesial hase poco o algo, no? Já, éste, con la cara de aton- tolinao que tiene, no te lo comas de vista, que éste es de los que las mata callando. Te diré. Ponme otro 103, anda. Venga. Échalas de una en una, que se crea que las echan gente distinta, que si nota que las echas toas de golpe sabe ya que estás deses- perao y juega contigo. Que esta es muy… Mira, ¿¡ves!? Se cree que es otro el que le ha echao estos veinte duros y ya te ha devuelto dies,pa que te piques. No te digo… Si esta sabe latín. Échaselos. Ya verás cómo se quedan dentro. Vamos. ¡Vamos que si sí! ¡Ahí están! ¿¡No te digo!? Ahora espérate un poco. Sinco minuticos… Mira ése cómo mira. Ése es capás de levantarse corriendo y en un descuido echar él sinco duros y llevarse el especial que te estás trabajando tú. Capaz. Míralo. A ése lo conosco yo. Es el hijo del del banco de ahí arriba. Más grande que su padre y ahí lo tienes, leyendo los periódicos. No tendrá otra cosa que haser… Pa buscar trabajo no tiene tiempo, pero pa venir a tomarse un café y leerse los periódicos bien leídos, sí. Hijo mío tenía que ser… ¡Cuidao, que se levanta! ¡Huy, qué poco le ha faltao! Sí, sí, disimula, tú disimula, hasme creer como que vas al báter a mear, sí… Menos mal que aún me quedan reflejos aún y he metió rápido los veinte duros, que si no… A ver, compórtate. Venga, que si me das el de dosmil- quinientas te meto las ochosientas que llevo en la mano… ¡Ay! Se va asercando, se va asercando. Pero no me gusta que maré tanto la perdis. Si te tiene que dar el espesial no te enseñaría tanta artillería. Si te lo tiene que dar, te lo da y punto. ¡Tanta man- sanica y tanto siete y luego ya ves tú pa qué! ¿Qué estará hasiendo la chiquilla sola? Esa estará hablando por teléfono con el novio y luego ya verás tú el resibo que llega, ya. Ahora, que lo que esta no sabe es que, en cuanto que llegue el resibo, lo voy a mirar con hipa, número por número, que vienen marcaos, y en cuanto vea alguno raro, que no sea de ninguna dienta o de ningún representante… ¡se va a enterar esta! No piensan más que en que den las ocho y largarse por ahí a fumetear y a meneársela al novio. Luego, claro, luego no han cumplió los quinse y te traen un bombo a casa como el que le llevaron a tu hermanico el pobre… Ahora, que ése también se lo ha buscao, que la ha criao muy consentía y eso no puede ser tampoco. ¡Eh, tú, espabila! ¡Que llevas tragás cuatrosientas seguías sin devolver na que valga! No seas así tampoco tú también… Bueno, tú déjala que trague. Que eso es buena señal. Sigue, sigue. ¿No ves que, cuando lleva mucho sin soltar na, eso es que está a punto de tirar algo gordo…? Claro, acuérdate, sin ir más lejos, de cuando te tocaron las sinco mil. Sí, eh, que estuvo lo menos tresientas o quinientas sin dar ni una ceresa y después, ¡catapum! Mira que hase ya años de aquello, eh. Pero qué gustico que daba llevarle las monedicas al del bar pa que te las descambiara. Aunque, fíjate nada más en lo que le llevas tú metió desde entonses… Coño, ¡y qué! ¿Qué son mil pesetas? Joer, con mil pesetas ya no se va a ningún sitio. Mira, tres seresicas… ¿Sién? ¡Pues sién! ¡El caso es coger! Buenas son. Echalo to de golpe, chico. Total… Trescientas, dose créditos. Muchos créditos son ésos como pa que no suelte na. Avances. Baja la seresa y guárdate los otros dos pa después. Tienes dos avanses. Con dos avanses se pueden hacer maravillas se pueden hacer. ¡Míralo! ¡Ahora coge y te pone dos piñas! Espérate y ya verás cómo no te baja la otra de la derecha, ya verás… ¡Huy, por qué poquico…! ¡Arrea! ¡Pero si tenías los dos avanses de reserva, los jodíos! ¡Ja, ja! Claaaaro, ¡mira cómo yo sabía que estaba a punto de tirar algo gordo! ¡Dios aprieta, pero no ahoga, mira si lo disen…! ¡Siempre deja alguna ventanica abierta! ¡Ja, ja! ¡Tres piñicas! ¡Quinientas peseticas! ¡Ja, ja! Nene, mira cómo al final me ha soltao. quinientas, ¿¡has visto, eh!? Toma, toma la moneda esta también y dame un billete de mil, no vaya a ser que me entren a la tienda alguna gitana o algún drogao y me roben género estando la chiquilla sola como está… Dame, dame que lo meta en la cartera, no vaya a ser que se salga otra ves. Bueno, perdona, ¿qué quieres tomar…? Sí, tú. Yo es que creo que conosco a tu padre… ¿No? ¿Tú padre no es uno que trabaja ahí arriba, en el banco Bilbao-Vizcaya…? Es que ahora no me acuerdo de cómo se llama, pero siempre lleva tirantes de colorines, ¿eh?, ¿es o no es tu padre…? ¿Ves? Si es que yo pa las caras… Y, ¿no quieres tomarte na? ¿Otro café o algo…? Bueno, pues sí que me ha salió barato el convite… Tómate tú algo, nene. Joer, ¿¡tampoco!? ¡Pues sí que estamos buenos! Bueno, pues pónmelo a mí por lo menos. Ponme, has el favor, pomne otro 103. No, aquí, aquí mismo. Sí, no hase farta que ensucies otra copa… Tampoco me lo cargues mucho, que ya es el tercero, y como venga el marmolista, el camino que llevo, se va a tener que llevar las tarjetas él al cajero o no sé. Capás. Dijo que tenía que traerse la piesa de mármol de Almería… ¡Almería na menos! ¡No había mármol rojo en toa la provinsia que ha tenío que pedirlo a Almería! Uh, mala barraca… Claro, y me dice: «Usté no se preocupe…». ¡«Usté no se preocupe», dise! ¿¡Que no me preocupe, y va a sacarme un hígado por traerme un trozo piedra desde Almería!? Arrea. Tanto hablar, tanto hablar, y ahora no me queda na suelto con que pagar el coñá. Bueno, da igual, que rompa el billete. Pobre billete. Lo amos a marear… Cóbrate. Vale. En fin, maja, está visto que al final me ganas tú. Me vas a salir tú cara a mí esta mañana a mí tú. Venga, toma veinte duricos a ver qué me liases… Bah. Puf. Un retenga. Venga, retén la mansanica y el siete. La mansanica y el siete, la mansanica y el siete en medio, a ver si sale otro siete y sinco mil, la mansanica y el siete, o otra mansanica, o un siete y… ¡Los cojones! Anda, toma, destrózame ya el día. Total. Seissientas seguidas. Toma eso. Desde luego que te estás volviendo loco. Mira que echar seis- sientas del tirón… Cualquiera que te vea. ¡Y luego te quejas! También tú… Veinticuatro créditos na menos. Si no te da el espesial ahora… No eches más. No, desde luego que estas van a ser las últimas seissientas que echo a la maquinica de los cojones, que na más que me da disgustos. Veinte créditos, que se dise pronto. Y ya verás tú, ya verás tú como no devuelve ni un duro. Ni na. No, si… Mira, se va el drogao este. Anda, corre, drogao, que estáis tos perdíos. Yo a su edad ya estaba casao y tenía en mente abrir la tiendesica. Y éste ni se peina ni se afeita ni na de na… Hase bien. Dieciocho. Dos monedas. Son ventisinco duros. Déjalos ahí. Luego los coges. Luego disen que no encuentran trabajo, «que están paraos», disen. ¡Los iba a poner yo a moverse a éstos…! Dose. Dose créditos ya. Madre mía qué ruina. Si te ve tu mujer, se te separa. Con el tiempo que dise que lleva ahorrando pa operarse la naris… Me da que esta no suelta ya na. Na. Nada. Na que valga la pena. Bueno, tú no toques los botones. Déjala que vaya sola… Hombre, ¡buenos días, Pedro! ¿A éste no le había dao una trombosis? Pues, míralo, va más tieso que Gerineldo, el tío. No, déjalo, a éste no hase falta que lo invites a na. Además, ¡no sé con qué lo vas a invitar!, ¡si te has quedao a dos velas! Seis créditos. Sinco. Cuatro partidas. Venga. Que ya viene. Que no puede ser que no te toque na… ¿No ves que tampoco es tonta, que si nota ella que lo echas to junto sabe que, te dé lo que te dé, se lo voy a meter otra ves dentro…? Claro, mira, ¿ves? Tressientas. ¿Lo ves lo que te decía…? Si me la conosco yo ya… El último cré-dito. A ver… Nada. Avances. A buena hora. A ver qué hago yo con esto. Nada. Baja esta y nada. A la mierda. ¿Qué hora será? Ah, ¡si está aquí, en la máquina del tabaco! Esto de las máquinas es una maravilla… Lástima que cuesten tantos disgustos. Las dose menos veinte. Buena hora. ¡Y fíjate la chufa que llevas ya! Como te note la María que vas chispo… Ya no echo más. Ya está bien de echar. Que esto es un engañabobos. ¡Tira lo que tienes en el cajetín y arrea pa la tienda!, que éste que ha entrao tiene la lengua mu floja y esto es un pueblo, tú. ¡Un pueblo de mierda lleno de marmolistas que tienen que irse a Jaén o a Málaga, o no sé adonde tienen que irse a por el mármol colorao…! Venga, tíralo. Total… Cosas peores se han visto. ¿Y si por una de esas casualidades de la vida te toca el especial de dies mil y llegas con el dinero pa que la otra se opere la naris…? Lo contenta que se iba a poner la tía. Esa sería capas de hacerte paella de buen martes. Capás. Tú, ¡¡dame algún premio, desgrasiáü ¡Que mira que ya no te echo ni un puto duro más! Fíjate bien lo que te estoy disiendo. Que… Nada. ¡Puf! ¡Métete la seresa en el culo! ¡Una seresica! ¡Y aún se creerá que te está haciendo un favor! ¡Esta na más que da seresas la jodía! Cinco duros. Ya ves tú… Como pa traspasar la tienda y retirarse a Benidorm… Ya ves. Se va a arruinar la empresa. Seguro que éstos del bar, anoche, la dejaron tiesa anoche, se ve. El chiquillo de la barra está riéndo-se tol rato. ¿No lo has visto? Se está riendo de ti. Que le den morsillas… Pues anda queeeee, ¡con la cara de panfollao que tiene! Venga, suelta algo, jodía. ¡Que te pareses a una que yo me sé! ¿¡Pues ni que tengas tú también que operarte de la naris…!? Bueno, mira, algo es algo. Veinte duros. Pero qué lista que es. Poco a poco. Ahora, sabe que me tengo que ir a la tienda a serrar y me va a soltar un especialice de dosmilquinientas, ya verás. Claro. Por lo menos la he tenío entretenía un poco. Ya verás. Hasta luego. Anda, corre, corre a contarle a tu mujer que estoy jugándome la recaudasión del día en la maquinica… ¡Sí! ¿¡Qué pasa!? ¡¡Lo echo en la máquina porque es mío!! ¡¿Qué pasa?! ¿¡No os lo gastáis vosotros en comprarles jerseises al chucho…!? Que eso sí que tiene delito, ¡con el frío que hay en el mundo! Además, yo. no soy como vosotros, que párese que llevéis los bolsillos cosíos de lo agarraos que sois… Nada. No hay na que hacer. Esta se ha reído hoy bien de ti. Déjala. Ya te reirás tú de ella cuando puedas. Déjala ahí. Ah, mira, ¡si todavía hay ahí veinte duros! Joer, qué susto. Veinte duros. Cuatro jugadas. Pues échalas. Tíralos a ver, total… Si te tiene que tocarte va a tocarte a ti… Porque sólo… Esta vez sí que sí. La máquina no es tonta y sabe que es lo último que tienes. ¿No ves que dentro tiene como un ordenador de esos que saben el tiempo que llevas jugando y lo que eso? Claro. Tíralos a ver. Total… Si te tiene que tocar… Porque sólo faltaría ahora que entrara cualquier tío listo, le echara una moneda y se llevara lo gordo. O el chiquillo de la barra… ¡que seguro que está esperando que te largues pa echar él veinte duros y probar a ver! ¡¡Pues no son listos!! Bien podías cambiar otro billete y mandarlos a todos a tomar por culo. ¡Que se quedasen con las ganas! ¡Una cosa que esté bien! Niño, ¿te debo algo? ¿Algún 103 o algo? Pues entonses arreando pa la tienda. Sí, será mejor. Mejor que te largues con los veinte duros. Pero, ¡vete corriendo! ¡Tira echando leches, no vaya a ser que entre uno y veas cómo se lleva las dies mil delante de tus morros…, corre! Ale, buenos días, hasta luego, nene. Después te veo, nene. Después… Por la tarde y eso. No, hijaputa, ¡a ti no quiero ya ni oírte la musiquica esa de los cojones! ¡Sólo faltaba eso ahora! ¡¡Que ensima me piques!! Huy… Me voy. Ale, me llevo los veinte duros. Jódete, cabrona. Que tú ya no te ríes más de mí. ¡Tú, no! ¡¡Yo de ti, sí!! Mira, ¿ves estos veinte duros que me estoy metiendo al bolsillo, eh? ¡Pues te jodes! Has hecho muy bien. Veinte duros son veinte duros. Ella te ha dejao más chupao que la pipa un indio, pero tú le has ganao metiéndote esos veinte duros en el bolsillo… Claro. Has hecho, pero que muy requetebién. Que se jodan. Que se jodan tos. ¡Se creían que la máquina te iba a dejar pelao del to! ¡A ti! ¡Ja! Lárgate, tú, lárgate que al final caerás… Sí, hasta luego, nene. Joer qué fresco… Eso es que esta tarde se pone a llover, ya verás. Capás. Te lías te lías y, al final, no te has dao cuenta y te has dejao el jornal en la… Arrea, ¿dónde va éste otra ves? ¿Qué se va a tomar, otro café o qué…? No, no. Míralo. Va al bar. ¡Va al bar a echar lo que haga falta pa sacarse el espesial! ¡Que sí! ¡Míralo como sí! ¡Va directo al bar, a la máquina! Mira cómo a mí el drogao ese no me daba mu buena espina ése a mí… ¡Seguro que ha estao ahí enfrente, espiándome, y se ha esperao a que me quede desplumao para ir ahora él a sacarle a la máquina to lo que yo le he metió! No, ¡éste no va a salirse con la suya! ¡Su padre será banquero, pero el mío era juez…! ¡La madre que lo parió! ¡Éste no se ríe de mí! Arrea… ¡Uf! Perdón, perdón… No, no, no ha sido nada, no. Nada. Gracias, gracias, muy amable… Es que no había visto la furgoneta y… Nada, no tengo na. Ha sido el susto más que otra cosa. Grasias, grasias… Mira, ¿¡has notao tú cómo se ha reío cuando te ha visto tropesarte y caerte en la acera…!? ¡Igual de desgrasiao que su padre, igual! A tos estos los ha- sen con el mismo molde… Unos gandules y unos chulés. Ahora, ¡que éste no se sale con la suya! ¡Yo me meto en el bar antes que él y, si tiene que salir el espesial, que me salga a mí, que pa eso me he pasao ahí metió toa la mañana! Nene, ¿qué tal? No, na, no ha sío na. Al salir entre los coches que estaban ahí aparcaos, no he visto la furgoneta que venía y… Pero nada. Ha sido el susto. Corre, echa los veinte duros antes de que entre y te vea dudar. Que éste es capás… Míralo. Ahora hace como que no iba a entrar al bar. Ja. ¡Te jodes, drogao! Echa, échalos. Total, veinte duros no son na… A ver… Nada. Retener. Nada. A ver… Na. Y… Nada.

 

 

Este relato pertenece al libro ‘Cuentos Ramalenses’ ( próximamente )

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