El vigilante (relato)

Esta noche va a ocurrir algo trancendental para mí y para el resto de la Humanidad. Hoy sí que después de muchos avisos ha llegado el último día de Nuestra Era y el inicio de la NUEVA ERA. Por fin.
Están a punto de venir y calculo, todavía no lo sé con seguridad, pero calculo que bajarán a las seis de la mañana más o menos. Vendrán en las Siete naves en forma de punta de flecha y cada una de ellas iremos siete veces siete individuos de la raza humana. Trescientos cuarenta y tres hombres y mujeres de todos los rincones del planeta Ufala, la Tierra para nosotros.
Lo sé porque me lo acaban de comunicar vía telepática directamente el Gran Comandante Ziros. Me acaba de comunicar que esperarán al alba para así poderse proteger de miradas intrusas gracias a las nubes que provocarán artificialmente y que les predecerán, porque así la luz del sol disimulará las luces de se las naves de su Flota Intergaláctica.
Me gustaría saber la hora exacta a la que van a venir aquí al polígono Virgen de los Desamparados de Ramal, en la provincia de Alicante, en el país de España, Europa, la Tierra para nosotros, para ellos Ufala. Sólo sé que, por orden expresa del Gobierno General de Ummo, hoy, sábado 30 de agosto del año 1997 será el primer día de la Nueva Era. La hora ya digo que no me la han dicho porque es mucha la faena y los factores externos que pueden intervenir en esta Operación Salvación de la Humanidad de la que saldrá un Nuevo Mundo y un Nuevo Hombre y Mujer en el que la Bondad y el Bien Común guiarán TODO ACTO HUMANO.
Y para eso he comprado esta libreta y me he decidido a escribir en ella lo que me dé tiempo, que no sé cuánto es.
Antes que nada me gustaría dejar claros unos puntos:
1°- Que yo solo soy un elegido más, y que por eso no me siento mejor que nadie ni nada. Esto que quede claro.
Y que si mi nombre actual es el de Rafael González González, nacido a las 17 horas 30 minutos del día 29 de febrero del año 1966, soy por lo tanto Piscis con ascendente Virgo, y eso me da cierta cabezonería y fuerza para llegar hasta este momento sin haberle revelado a nadie el SECRETO.
Pero ya digo que todo esto no es más que una cuestión de suerte, y en lo que habrá interferido estoy seguro que mi tío Alfonso, conocido en Ummo como Rod.
2º- Los Umitas no están dispuestos a que esta que es la segunda vez que contactan con los actuales habitantes del planeta Ufala, nosotros, que es lo que nosotros llamamos la Tierra, que les fallemos de nuevo. Porque es que la última vez que contactaron con nosotros para dejar claro que existían y nos dejaron como prueba de buenas intenciones la fórmula de desintegración del átomo para que lo utilizáramos únicamente con fines médicos que lo usaran para curar el cáncer y lo usamos para lo que lo usamos… Mejor no doy detalles. Por eso no han querido contactar esta vez con los altos mandatarios humanos sino que lo han hecho con gente humilde de los cinco continentes de Ufala. Así es que no voy desvelar lo que me han adelantado sobre el triste y trágico futuro próximo del Hombre, lo que sí que voy a decir para que os quedéis tranquilos, es que después solo llegará Felicidad y Paz POR SIEMPRE.
3º- Y doy permiso para que esto que escribo en esta libreta y las transcripciones grafológicas que he recibido últimamente del Gran Comandante, y también de las cartas y postales que me envió Rod desde sus muchos viajes por el planeta tierra. De todo esto dejo aquí fotocopias para que puedan ser utilizadas también por todos los medios de comunicadión mundiales de la Tierra para que incluso se trasmita por internet para que vaya más rápido y se hagan películas si se quiere, para que porque lo más importante es el mensaje de los Umitas no quede en saco roto.
En lo mesita de noche del Hotel-Residencia Ramal he dejado los originales para que las autoridades, sirviéndose de las personalidades científicas que ellos elijan, pueden comprobar que se trata de una IMPORTANTE Y TRANSCENDENTAL VERDAD. Y que vean que esto no es ningún montaje como aquel que protagonizamos por desgracia los de ARAAS y que no fue otra cosa más que una gamberrada; una cosa que se hizo sin pensar mucho las consecuencias que podía tener; y que tuvo.
Acabo de hacer una ronda por el polígono y no he visto en el cielo señal alguna de la Gran Flota, pero sé que están ahí, que lo tienen todo dispuesto y que cuando empiece a amanecer vendrán. Miro al cielo y noto su presencia, es como una electricidad que me sube por la espalda y se me queda en la nuca poniéndome la piel de gallina, lo noto. Y calculo yo que vendrán por el noroeste, para que así si los ven de lejos, hay que tener en cuenta que son más de cien mil millones de naves (aunque para esta Operación Evacuación sólo utilicen la escuadra de las siete naves de carga especiales) y cualquiera que las vea se crea que son parte de la Osa Mayor. A ver si te crees que son tontos los umitas. Una inteligencia superior. Nada que ver con la nuestra.
Es natural que esté nervioso porque sé que esta Operación lleva años preparándose. Y cualquier desajuste que se produsca desde la Tierra puede llevarlo todo al traste. Y por eso he desconectado el teléfono móvil y he quedao con la empresa con que me iba a hacer yo solo todo el fin de semana, para que así no se corran riesgos de que aparezca nadie por aquí, por el polígono y joda toda la operación.
Antes de seguir aclarando más detalles, quisiera dejar claro un poco así por encima lo que es mi vida y quién fue mi tío Alfonso ( Rod ) y el papel importantísmo que juega en mi elección como representante de la Nación Española, en Europa, la Tierra.
Antes cojo el parte que voy a hacer otra ronda ( la de las 2 PM -de madrugada-).
Ronda periódica efectuada. Sin Novedad. Firmada.
Cuando era un crío lo que más me gustaba era cuando llegaban los domingos y mis padres me llevaban a pasarlo al campo de mis abuelos Conchi y Roberto. Y cuando iba allí me pasaba las horas metido en la habitación de mi tío Alfonso, que casi nunca estaba, porque siempre estaba de viaje por ahí. En su habitación, que tenía un candado del que él mismo me había dao una llave y el permiso para que entrara cuando quisiera y él no estuviera por lo que fuese, y estaba llena de maquetas de aviones de todas las épocas que había hecho él mismo, y también tenía libros en todos los idiomas del mundo y mapa de todos los lugares adonde había estado él y de los que pensaba visitar cuando pudiera, también tenía discos que yo no he vuelto a oir en mi vida, y que me dejaba poner en su tocadiscos con bafles gigantes de madera contrachapá pintada de negro. Lo que no me dejaba nunca husmear es en el cajón que tenía debajo del escritorio, ni usar su emisora tampoco si no estaba él delante.
Todo hay que decirlo, que mi padre no miraba con buenos ojos que yo me metiera en la habitación de su hermano “el loco” y me tirara allí dentro todo el tiempo que me tiraba. Un día me acuerdo que llegó a decirme que no me comiera nada de lo que había dejado mi tío Alfonso a la vista. Yo no entendía nada entonces y cuando se lo conté a mi tío casi se muere de risa. Mi tío para mi padre no era más que un sinvergenza que se había hecho cortar los dos dedos pequeños del pie derecho para no trabajar y vivir de la pensión de cartero que era más alta de lo que ganaba mi padre deslomándose en la cadena de su fábrica clavando punchas en las tapas de los tacones. Pero para mí, mi tío era lo más parecido a lo que yo quería ser de mayor. Mi tío fue el que me metió el gusanillo de mirar a las estrellas. Y me acuerdo perfectamente que fue un verano en Torrevieja, en un apartamento que entonces alquilábamos toda la familia y que me dijo que me bajara a la playa, porque esa noche se veían aerolitos. Yo le tuve que llorar a mi madre y todo para que me dejara ir, y al final me dejó sin que se enterara mi padre, y cuando empezaron a caer las lágrimas de san Lorenzo fue cuando me di cuenta de lo que había allí arriba, de que no éramos más que unos animalicos, unos bichicos.
Con el tiempo yo ya fui leyendo y investigando cosas por mi cuenta y cuando tenía trece años ya me construí un cuadrante solar por mi cuenta, que cuando se lo enseñé a mi fio se quedó de piedra. Así es que no tuvo más remedio que regalarme un telescopio que le había comprado él a unos indígenas guaikikis. Yo, claro, cuando lo tuve en mi casa me creía que aquello era lo más maravilloso del mundo de la técnica astronómica. Pero, claro, yo solo era un crío y no tenía entonses ni idea de astrología.
(Voy a hacer otra ronda, que me he liado y se me han pasao diez minutos largos de las tres)
Nada, Sin Novedad. Firmado. Parece que se ha levantado un poco de aire, pero no creo que tenga nada que ver con la Operación.
Voy a seguir contando un poco mi vida, aunque sin enrollarme mucho, porque sé que me estoy poniendo un poco pesado. Pero que ya estoy llegando a lo importante, que es lo de ARAAS y la que montamos (también he traído las fotocopias de La Verdad que salieron entonces -4 y 5 de abril del año 1983-, para que lo compruebe quien quiera). Las dejaré aquí, en mi taquilla; que la dejaré abierta.
Lo de ARAAS empezó con una excursión de la concejalía de juventud que se hizo en semana santa al pantano del Sapo, ahí detrás de la Torreta. Y yo aparecí con el Newton 370 que me había regalado mi tío y no tardé en enseñarles lo poco que sabía y lo que me iba inventando sobre la marcha. Les dije que los mares de la luna estaban llenos de barcos hundidos hace millones de años, les hablé de lo que hacía un agujero negro con todo lo que se le acercaba, y que nadie sabía muy bien porqué pasaba eso, y también les dejé ver los anillos de saturno. Así es que no veíamos la hora de meternos en las tiendas a dormir, y así hasta que nos quedamos cuatro que nos hicimos amigos.
Después de aquella excursión nos juntábamos por las tardes en la biblioteca de las Trescientas. Me acuerdo que estaríamos en séptimo o en octavo, y que ya por aquel entonces nos pirrábamos por los ordenadores, el ajedrez y, cómo no, de lo astrología. Cada uno éramos expertos en una cosa: Yo era el que más sabía de las estrellas, Juan Ramón era un fenómeno del ajedrez, que te hacía el tío un jaque mate sólo con los caballos, luego estaba el Luis, que podía desarmar y armar su Spectrum a oscuras, luego estaba el otro Luis, el moreno, que lo que más le gustaba era leer sobre todo ciencia ficción y los de Estefen King, que los tenía todos y nos los iba pasando. Me acuerdo que siempre estábamos discutiendo de todo, menos de deportes, de deportes nos daban todos igual como quedaran el Barça o el Madrid o los otros.
Raro era el fin de semana que no salíamos por ahí de excursión, siempre andando. Y a veces había que nos daba por coger fósiles, otras nos poníamos a ver si había cuarzos por las rocas de arcilla roja, o nos poníamos a coger espárragos para dárselos a nuestras madres y que nos hicieran una tortilla para merendar o, si se ponía a llover, nos esperábamos para que parara y salir a buscar caracoles. Y ya por las noches nos contábamos historias de espíritus, chistes ( que el mejor era Luis el moreno, que se sabía de memoria las cintas de Arévalo, y que le salía muy bien la voz de gansoso y de maricón ) o historias de ovnis, que eran las que más nos gustaban a todos.
La cosa empezó a joderse en segundo de BUP, que nos separaron y a mí me pusieron en otra clase. Y luego ya me dejé de estudiar y empezamos a salir con las amigas de la hermana del Juanrra, la Alicia y las otras. Cuando empezamos a salir los fines de semana en pandilla se jodió el tema. Yo iba detrás de la Marta, ( bueno: todos íbamos detrás de la Marta ), que tenía las tetas como una madre y los ojos azules. Pero al final la Marta se hizo novia de uno que tenía moto y nos dejó a todos con un par de narices. Yo me hice entonces amigo de mi ex-mujer, porque resulta que a ella también le interesaban los temas del antiguo Egipcio y todo eso. Por lo eso de impresionarlas nos empezábamos a inventar historias de todos los tipos, pero la cosa llegó demasiado lejos cuando no se nos ocurrió otra cosa que inventarnos un contacto con los extraterrestres ( dejo las fotocopias del periódico en mi taquilla, abierta ).
La idea nos vino después de leer un libro del profesor Román Adamski, el de ‘OVNI: un fenómeno de nuestros días’, en el que se daban detalles que nos ponían los pelos de punta. Así es que durante un mes por lo menos lo preparamos todo bien, con dibujos y todo, y hasta huellas en la tierra equidistantes y con mensajes de paz y todo ( en aquella época estaba de moda la guerra del Pakistán ). Lo hicimos y coló. Vinieron periodistas de Madrid y todo, y lo peor es que nadie nos dijo que pagarnos ni un duro, que es lo que queríamos los de ARAAS para comprarnos un telescopio gigante como el que habíamos visto en el Muy Interesante, o por lo menos uno más pequeño, normal. Nosotros nos asustamos cuando vimos a la guardia civil y todo haciéndonos preguntas sobre cómo eran las naves por dentro y si venían con alguna intención o qué. Lo más fuerte fue que se lo tragaron todo todos. Nos estuvimos riéndonos mientras que duró todo aquello, hasta que el padre del Luis moreno vio que su hijo salía en la tele hablando de marcianos, hasta ahí duró la cosa. Punto final.
El padre del Luis moreno era un señor muy misterioso. No hablaba casi. Y las veces que hablaba de cualquier cosa, se la cargaba.
( La ronda de las cuatro de la madrugada sin novedad. Firmado. La verdad es que no he querido mirar mucho al cielo. Ha habido un gato que por poco me hace disparar del susto que me ha pegado el cabrón, pero no he querido mirar al cielo, porque tengo miedo de que lleguen antes de lo que tenía previsto y que no me diera tiempo de explicar las cosas más importantes).
Lo del padre de Luis el moreno fue que era concejal o no sé qué leches de la UCD y no le hizo nada de gracia todo aquello que estaba pasando con su hijo, así es que lo cogió por banda y le hizo confesar toda la verdad a los periodistas y luego lo castigó sin salir un año. Como Luis el moreno estaba empezando a salir con Rosa, una enana follonera que siempre estaba tonteando con todos los tíos, y se enteró de que la tía estaba saliendo con un rocabilly de Maestría, que no haría ni un mes que estaba castigao, así que cogió la escopeta de su padre y se pegó un tiro en el chalet.
Cuando me enteré de lo que había hecho no me lo creí, y me acuerdo que estaba en el funeral y pensaba que en cualquier momento iba a abrirse la caja de muertos y iba a salir el Luis y se iba a poner a contar algún chiste de gangosos como los del Arévalo. Pero no pasó nada de eso, lo enterraron y ya está. Me acuerdo perfectamente de todo aquello, y eso que hace ya más de diez años. Y de que luego estuve una buena temporada soñando con el Luis, de eso también me acuerdo, me acuerdo como si lo hubiera vivido. Y cada vez que lo pienso se me enfría la nuca.
La pandilla después de eso se rompió. El otro Luis se puso a estudiar como un poseso y dejó de salir los fines de semana, el Juanra se lio con una gorda de otro barrio y ya dejé de verlo, así es que yo me tuve que espabilar y me puse a trabajar en la fábrica con mi padre, me apunté al carnet y me puse a salir con Marta, que luego a los cinco años de estar saliendo, nos casamos.
Entonces por aquella época fue cuando llegó la primera carta de mi tío Alfonso ( que están en el sobre que se pone CARTAS ). Venía de Camboya y tenía una letra que no había forma de descifrarla y enterarse de lo que ponía, al final, por lo que pude entender resulta que había llegado a Camboya siguiendo la instrucciones de los umitas, que yo al principio creí que eran alguna tribu, porque tampoco daba muchos detalles. Que había salido hacía tres años detrás de fotografiar un eclipse total de sol que se iba a dar en Tegucigalpa, pero que al final le retuvieron parte del equipo en la frontera y se tuvo que conformar con verlo, pero que en eso, estando en una selva camboyana, fue que se le aparecieron unos seres muy extraños que le hablaban sin abrir la boca, y que era lo más extraño que había visto en todos sus viajes. Y que, eso fue lo que más me sorprendió a mí, que resulta que le habían hablado de mí y del grupo ARAAS, que, según me decía, estaban muy cabreados con lo del montaje aquel de Bolón, y que no lo volviéramos a hacer, porque podía ser muy peligroso para nosotros.
Yo estaba un poco entre asustado y alucinado con que mi tío Alfonso me escribiera desde Camboya contándome todo aquello. Además de que era la primera carta que había recibido en mi vida y estaba emocionado de ver mi nombre escrito en el sobre. Yo le respondí y le conté todo lo que había pasado en aquel tiempo que estaba fuera, lo de que se había muerto la tía Conchi, y lo de que me iba a comprar un Ford Fiesta de segunda mano que no estaba mal, aunque de segunda mano, que vete a saber tú. Y me quedé de piedra cuando después de los meses me volvió a responder y me dijo que lo de su hermana Conchi ya lo sabía y que yo llevara cuidado de coger el coche por la noche borracho, que los Fiesta tenían un reprís traicionero. Y a la semana o por ahí fue cuando me pasó lo del Rebolledo, que casi no lo cuento. Me quedé de piedra. Cogí y se lo conté a mi padre y mi padre me dijo que llevara cuidao con mi tío, que si se había ido a Camboya era para traerse una maleta de droga y que si no lo dejaban volver era porque lo habían pillao en el aeropuerto. Yo, claro, no me lo creí. Mi padre siempre le ha tenido manía a mi tío, porque como es el pequeño, era el único que pudo tener estudios, y eso levanta envidias y resquemores.
Luego estuvo un año o por ahí sin mandarme nada, y cuando me llegó la última carta aquí ya sabíamos que mi tío Alfonso estaba muerto terrenalmente, porque ya había llegado antes una carta de la embajada de España allí, que decía que mi tío Alfonso Ruano Martín había fallecido en una prisión de Camboya victima de un tifus, y que si disponíamos de medio millón de pesetas que nos lo mandarían. Total que allí se quedó. Mi abuela quería traérselo como fuera, que hasta quería vender unos terrenos que tenía mi abuelo y todo, pero…
Bueno, no me quiero enrrollar más y sí que creo que es necesario es que se lea la última carta en la que mi tío me confesaba que era Rod, y que los umitas estaban interesados en mi persona, que me iban a utilizar como intermediario con mis semejantes, y que pronto recibiría noticias. A mí me dio mucha pena recibir una carta de una persona a la que quería tanto y que ya estaba muerta, pero en lo que ponía se podía ver que había muchísima ilusión y que todo era verdad. Con dibujicos y todo.
Se lo dije a Marta y Marta me dijo que me dejara de historias de marcianos y que me pusiera a pensar en ahorrar el medio millón que nos pedían de entrada para el piso. Así es que no tuve más remedio que casarme y tener un chiquillo que gracias a Dios salió sano que ya tiene cinco años y que espero que crezca para hablarle cara a cara. Porque en el colegio nos dijeron que lo lleváramos a una sicóloga de pago y nos dijo que según las pruebas que le hizo daban como que era superdotado; y que lo tratáramos con cuidado, porque la gente que es superdotada se aburren mucho. A veces lo miro mientras ve la tele y pienso que es un regalo de los ummitas.
( Voy a salir a hacer una rondica a ver qué pasa, porque deben de estar ya de camino, no sé porqué, pero siento como que se acercan, aunque ya digo que no sé porqué lo digo, porque tampoco se escucha nada ni se ve nada raro por el cielo ).
Nada, todavía queda casi una hora para que lleguen. La cosa es que una noche, antes de que naciera mi hijo estaba acostao y oí la voz de mi tío Alfonso, que estaba como al lado mío, encendí la luz de la mesita y vi que estaba hablando por la boca de mi mujer. Estuvimos hablando de todo lo que había pasado desde su muerte y me contó que todo estaba previsto para que el día antes de que el mundo se destruyera, el lunes 1 de septiembre del año 1997 a las 0 horas según el meridiano de Grenwhich, que iban a venir con una escuadra de la Gran Flota a rescatarme, que no le contara a nadie nada porque me iban a tomar por loco, y que los dejara a ellos actuar, que ya se pondrían en contacto conmigo a su debido tiempo.
( Lo que estoy viendo es que no me va a dar tiempo de pasar esto a limpio y está quedando bastante un poco sucio con los tachones y las prisas).
Luego vinieron las llamadas, sonaba el teléfono y lo cogía pero no hablaba nadie, sino que se ponían en contacto telepático conmigo y me daban pistas sobre lo que iba a suceder en mi entorno para que yo viera que no era una cosa de que me estuviera yo volviendo loco. Que a mi mujer no hubo forma de convencerla y al final acabo pidiéndome la separación y se la tuve que dar, porque ya llegó un momento en el que me tenían siempre en contacto y no podía ni poner la tele porque me hablaban y me mandaban mensajes desde Venus, que tuve que ir al médico a que me recetara algo fuerte para los dolores de cabeza, que no sé que fue peor, si el remedio o la enfermedad, porque cuando ya me quedé sólo en el piso notaba cómo bajaban ummitas hembras y hacían el amor conmigo, a veces, utilizándome como un conejito de Indias. Y muchas noches dormía en un rincón del salón, desnudo, acurrucao, pero feliz en un charco de vino y meaos.
Pero ahora ya creo que están ahí, noto como un ligero temblor que casi no se nota, la luz de aquí de la garita está empezando a parpadear, lo que es señal de que las siete naves del Gran Comandante Ziros están muy cerca. Ya está llegando mi turno, me despido. Lo único que lamento es que mi chiquillo no hubiera estado más grande para podérselo explicar todo esto. Podrá leer todo esto. Ojalá. Espero que sobreviva a la GRAN TRAGEDIA INMINENTE.
Voy a salir a cumplir mi Misión. Que vuestro Dios del planeta Tierra os proteja. Ya tendréis noticias nuestras. No desesperar. La NUEVA ERA es una ERA DE LUZ Y BIENESTAR ETERNOS.

 

Pertenece al libro Cuentos Ramalenses

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